lunes, 16 de marzo de 2015

Sherpa

El título de hoy viene al caso de un evento que tuvo lugar en el marco de la II Cumbre Internacional del Vino que se celebraba estos días en Toledo auspiciada por el gobierno de Castilla-La Mancha.

Dejando a un lado lo acojonante de una "Cumbre Internacional del vino" a donde no van, por ejemplo, ni Parker, ni Jancis, ni Clarke, ni Johnson, ni Asimov, ni prácticamente nadie, salvo cuatro baluartes patrios, Custodio y unos señores a los que no conozco pero que por su curriculum parecen mas ingenieros o banqueros que elaboradores de vino, me asusta aún mas otro evento incluido en el programa de esta "cumbre" y que lleva por titulo el de I Encuentro de Blogueros del Vino.
Como dijo el descuartizador de Rostok, vayamos por partes.

Al igual que me pasa con el evento en si, creo razonable pensar que algo me he perdido en el mundo del vino e internet cuando, dentro de una cosa llamada "Cumbre internacional" se celebra un evento de rango mundial para bloggers y no conozco a ninguno de ellos. Yo me las tengo de blogger, de los que no sablean a las bodegas por hablar de ellas si me gustan, ni va a los restaurantes diciendo que es blogger para comer gratis, ni se apunta a los saraos para picar o llevarse vino, ni pide subvenciones por sistema para trincar. Soy de esa rara avis que hace esto porque quiere y le gusta, porque cree que es lo justo y porque considera necesario dar voz a otra forma de ser y sentir el vino.
Los negocios son aparte.

Es por eso, por mi implicación en este terreno, que llevo desde 2008 dale que te pego y me pregunto; Estos del Encuentro en la Cumbre internacional, ¿quienes son?. ¿Por qué no conozco a ninguno?
Y busco. Y lo que veo confirma mis dudas.

De los ponentes, solo uno tiene blog en activo y en el se limita a enlazar lo que publica en un diario digital (al menos es sobre vino). Otros escriben, si, por doquier, y pasan por ser, en múltiples foros que no conocía o ignoraba a sabiendas (porque anunciar aquello de lo que vives es jodido y poco defendible, en mi opinión) "grandes figuras" del mundo del vino. Y yo me pregunto ¿Por qué?. Y aun mas importante ¿Para quien?

Creo que cada uno puede y debe ganarse la vida como considere, a riesgo de vulnerar la ética mas simple. No es mi problema. Lo que me parece mas discutible es que, para ello, para ganarse la vida, deba hacerlo con mi dinero y contra mi voluntad. Y contar con fondos públicos a disposición para ganarse un sueldo, a cambio de celebrar eventos de dudosa utilidad o directamente inútiles es, en mi libre opinión de contribuyente, un despilfarro.

No creo que todo el mundo sea igual, no lo creo. No creo que cada persona participante en algo como esto sea tan culpable del deterioro general en los niveles de consumo de vino o en la credibilidad de la calidad del vino nacional fuera de España. Creo que hay quien intenta ser íntegro, a pesar de los pesares. Pero creo también que, como estamos viendo por doquier desde que los fondos son menos y la iniciativa privada desaparecido del mundo del vino como fuente de financiación para promoción, la administración publica debería mirar mas donde pone el dinero y menos si quien se lo pide "dice ser" la organización con mas derecho para hablar de vino.

Porque no lo es. La AEPEV (Asociación Española de Periodistas y Escritores de Vino) es básicamente una empresa, afiliada a una suerte de "corporación" la FIJEV (Federación Internacional de periodistas y escritores de vino) que organiza sus propios eventos, profusamente patrocinados por la iniciativa privada y publica y donde caben los que caben y hablan los que hablan. Estas entidades, surgidas en los 80, nacieron a buen seguro con un fin razonable y con ganas de hacer cosas por el bien del sector, seguro. Lo malo es que han mudado en puras fuentes de financiación de "personalidades" auto-nombradas como referencias en el mundo del vino y avaladas por supuestas glorias pasadas y curriculum de antes de las hemerotecas web.  Para estos saraos los vinos premiados y mencionados son los que son y las criticas van de lo que van. No lo explico para no ser cansino, pero vaya. Lo de siempre.

Veo lógico que si voy a una institución publica y digo que vengo a pedir dinero para tal o cual historia y que soy el presidente o gerente de la "Federación internacional de.." o de la "Asociación Española de los..." o del "Instituto General de..." alguien crea, desde la ignorancia, que hablo en nombre de un colectivo que aúna a todas las sensibilidades, con un numero de miembros que supera el millar de miles y que agrupa a todo de mi sector. Es lógico creerlo. Pero es falso.

Ni aglutinan al 100% del sector, ni tienen el prestigio que aseguran tener (como entidad) ni por supuesto son la entidad que mas peso tiene o tendrá en un futuro cercano. Porque esa es otra clave del asunto. El futuro. En un Encuentro de Bloggers dentro de una auto-denominada "Cumbre internacional" no hay ni un solo blogger. Ni uno.

Es importante que entendamos una cosa. Esto, este tenderete, no sirve para nada. Para nada. Para nada en absoluto, salvo que los participantes cobren y sigan perpetuando un modelo de hacer las cosas que a costado millones de litros en consumo al sector en los últimos 20 años.

Se atribuye a un sherpa, uno de esos residentes en el Himalaya que acompañan y guían a los alpinistas en su camino hacia la cima del Everest una cita que viene muy al caso y siempre recuerdo cuando hablamos de la dimensión real de algunas cosas. Dice; "La mejor forma de mirar a la montaña es cuando empiezas a subirla. Una vez en la cima todo resulta mucho mas fácil". Es decir: uno puede considerar que lo que celebra es una Cumbre, internacional y sobre vino pero, a lo mejor, en realidad, lo que está haciendo es aparentar.

Y la próxima vez, por favor, en el evento con bloggers...que participe algún blogger. Por aparentar.



*Fotos de este blog.


miércoles, 11 de marzo de 2015

Galicia entre copas

Hay personas que no valoran como se merece la amistad.

Estas personas, por norma general, suelen tener un buen puñado de buenos amigos desde niños, los conservan por inercia o distancia a lo largo de los años y cuentan con ellos en la edad adulta, sin entender realmente cual es el valor de esas amistades.

He contado ya en varias ocasiones que yo no tengo amigos. La razón es que no soy el tipo de persona que los tiene en su entorno inmediato y, además, tengo unos niveles de exigencia que hacen difícil contar con amistades del estilo de las que hablamos, a saber; gente con la que te puedas tomar un vino regularmente, o salir a comer, o a visitar algo en tu entorno inmediato. No soy así.
Tal vez o sin ninguna relación con esto, valoro profundamente ciertas amistades lejanas que me han ofrecido su apoyo o su interés sin medida ni contraprestación desde la distancia. Es el caso de mi hermano Piki en Asturias o, en otro lugar, de Mariano Fisac.

Conocí a este singular "Englishman in NewYork" en 2008, en mi primer verano completo de tendero en La Trastienda catastrófica. Entonces no lo era y Mariano tampoco era blogger, ni escritor, ni pieza clave en contar la revolución del vino a ras de suelo en Galicia. Yo ya era como soy, o casi. Era mas aventurero, mas osado, mas incauto. Y estaba sano.

Pero volvamos al relato. Mariano Fisac es muchas cosas pero las importantes son tres.

Mariano es realista. Es un tipo pragmático cuando toca, emocional cuando puede y honesto cuando debe. Es así porque piensa, creo yo, que es lo justo. Y ser justo te obliga a decir las cosas tal cual las entiendes, estés o no en lo cierto. No es justo medir por interés económico o personal. Es justo medir para no herir, o medir en un relato de algo porque uno cree, sinceramente, que a su alrededor se produce un abuso. Luego están personas como yo que no sabemos medir, pero esa es otra historia.

Mariano es mi amigo y, por lo tanto, este relato carece de objetividad alguna. Tampoco son objetivos ninguno de los escritores sobre vino que conozco, ni ningún gurú, crítico, catador profesional o amateur...nadie. La objetividad en prensa es un mito, bonito, pero invalido y falso. Sin contexto no hay noticia. Así que vivir el contexto, ver el entorno de algo y profundizar en sus raíces humanas y físicas es indispensable para ser justos pero, sin duda, acaba con la objetividad.
Así que si, ser objetivo es un mito.

Otra cosa que es Mariano es un currante. Es un tipo metódico, que sabe que quiere decir y como, que no dudará en echarle horas a algo para que realmente sea exacto, exahustivo.  Es capaz de ser técnico y humano a un tiempo, algo difícil en general y mas en el vino. Y sobre todo está cuerdo. Esto, que de partida parece lo mínimo que se puede pedir a alguien que escribe sobre algo esta infravalorado. Hay muy pocas personas realmente cuerdas o sino sería difícil leer las cosas que se leen de eméritos opinadores o jóvenes gastrocanaperos. Mariano es otra cosa.


En la presentación de este "Galicia entre copas" en la Casa de Galicia en Madrid había 100 personas. En Madrid, un lunes a las siete de la tarde. Había periodistas, hosteleros, elaboradores. Había estrellas del orbe vino y de lo gastro trendy y había gente normal. Estaba Sebio, Xurxo Alba, Xoan Cannas, Pepe Solla (que prologa el libro). Faltó gente, yo creo, que aunque no lo vean así le deben bastante a Mariano. Mucho tal vez. Pero los que estaban eran los que realmente querían estar y, creo yo, debían estar. Debíamos estar.

No cuento nada del libro porque no quiero y porque creo, honestamente, que no leerlo es claudicar a una serie de tópicos y falsas creencias alrededor del vino que no me parecen de recibo. No veo razonable seguir creyendo que el mejor albariño lo es porque le dan muchas medallas y sale en muchos saraos, o porque lo diga Paula Vazquez. No veo razonable creer que un señor mayor, porque hace mucho era el único que se molestaba en puntuar vinos en España, sea hoy en día el único adalid del vino de calidad y voz autorizada para todo. No veo lógico ni razonable tampoco creer que hay que ser titulado en algo para hablar de ese algo, sobre todo cuando la carrera en cuestión no lo era hace 25 años y porque para hacer vino no hace falta ser enólogo (y esto está mas que demostrado). Ser enólogo ayuda, que duda cabe, pero ni faculta ni es imprescindible para hacer buen vino.

 Así que, amigos y amigas, "Galicia entre Copas", el libro de mariano Fisac, es un recorrido vivo por una historia, unas personas y unos lugares dignos de ser conocidos, con apuntes útiles a la vez que necesarios y con una prosa ágil y certera que anima a conocer e ir mas allá de lo que cuentan sobre vino la prensa clásica o los periodistas sin alma.

El libro de alguien a quien tengo el orgullo de llamar amigo.
Uno de los pocos.



*Fotos: Pedro Giménez, de mi autoria y portada y acto de presentación en Madrid.




viernes, 27 de febrero de 2015

La moda

Estaba pensando que es curioso como el vino lo retuerce todo. Esto viene al caso de varios vinos que en el pasado me gustaron pero que, por circunstancias, cambiaron en su configuración o autoría y, ahora, en este momento, me gustan menos o nada.

Y no pasa en un solo caso. La cosa es que siempre hay un motivo, aunque muchas veces uno no lo conozca, para que algo sea de una cierta forma. El principal ejemplo y detonante de este pensamiento parte de un vinazo espectacular que en su día hizo a muchos (no a todos, por lo puntuado este año en TWA) girar la mirada en dirección a los tintos Rías Baixas y a sus variedades de procedencia. Caiño, Sousón, Brancellao... unas perfectas desconocidas que saltaban a la palestra formando parte del Torroxal Tinto de 2004. Un vino complejo, que me obligó a interminables explicaciones a clientes y amigos sobre porqué "este albariño es tinto". Un "albariño tinto", así mismo lo definían. Que tiempos...

Corría 2007 y este vino estaba bueno. Hoy, años después, por mediación de terceros (porque es difícil conseguir esta añada concreta hoy en día) descubrimos que como era de esperar, ademas, mejoró. Un tinto condenado al ostracismo mejoró. Casi 8 años después de aquella salida al mercado los tintos Rías Baixas son una realidad certera y valorada. Pero Torroxal no existe. En 2009 el grupo Valmiñor compraba la bodega y sus golosas 27 hectáreas y la cosa terminaba para siempre. Si, Valmiñor insiste en un tinto de aquellas cepas, pero como es lógico, no es lo mismo. Diferentes principios, distinta filosofía. No es lo mismo.

Hay muchos casos similares. De la lista de vinos que en 2008 me gustaban, de pequeños productores y con identidad y filosofía compartida hoy muy pocos me siguen pareciendo buenos vinos, interesantes o merecedores de comentario. He cambiado yo, seguro, pero han cambiado ellos y algunos mucho. Detrás de ese cambio hay razones variadas. Cambios de gestión, cambios de propiedad o de enólogo, cambios económicos o empujados por el mercado. Vinos de los que se hacían 10.000 botellas (albariños, sin ir mas lejos) pasaron a tener añadas de 180.000 en un par de vendimias. Vinos de viñedo propio multiplicaron su producción comprando uva. Ojo, no unos quilos, no. Mas del 75% de su actual producción.

Se que hay gente "afilando canino" y esperando a que empiece a citar bodegas y vinos. No, hoy no toca. Las razones de cada uno para convertir un gran albariño, por ejemplo, en uno mediocre con una botella rococó tienen muchos origenes y hasta justificaciones. Es muy difícil vender vino, mucho mas hacerlo desde la humildad y las estrecheces de quien empieza y embotella, por ejemplo, 5.000 botellas de un tinto y muchas mas desde cualquier sitio que no sea la Ribera o la Rioja. Cuando uno tiene que pagar facturas, impuestos y deuda no piensa en el campo, la viña y el respeto al terruño. Piensa en vender. Y ese no es el mejor escenario para la filosofía, lo biodinámico o para pensar en recortar quilos por el bien de la calidad. Dicho todo esto, quiero romper una lanza por Bernardo Estévez (Issue, Mai...) que es la pura demostración de que se puede poner por delante el campo, la viña y el vino. Por delante hasta de la comodidad de uno mismo y de los suyos.


Hace unos dias probé un Refugallo de 2009 (tinto de Dominio do Bibei). Recuerdo claramente que este vino no me gustó cuando lo probé en 2011. Y sin embargo, tres años después, es un buen vino. No voy a exagerar. Es un buen vino, punto. Pero es que era un vino mediocre, al menos para mi. Este mismo. Y sin embargo ahora no.

Decía Becquer que "El mundo es un absurdo animado que rueda en el vacio para asombro de sus habitantes". No se en general, pero en el mundo del vino es así. Las cosas pasan y en general nadie sabe muy bien porqué. Nadie sabe muy bien porqué lo que era un buen vino en 2008, por ejemplo, termina siendo uno mas del montón en 2014. Pero así es y ese es el reto.

Seguro que quedan aún en las bodegas de algunos restaurantes botellas sueltas de Torroxal 2004. Nadie les presta atención, como a aquel A Torna dos Pasas de 2001 (el Ribeiro tinto básico de Luis Anxo Rodríguez) que una vez degustamos yo y su distribuidor en la ciudad en un restaurante coruñes. Una botella que a nadie llamó la atención en la carta de aquel transitado restaurante. Otro tinto mas que no le importa a nadie pero que, como el Torroxal, es guardián de unos inicios que algunos ignoraron sistemáticamente. Una web, por ejemplo, le otorgaba entonces 12.5 puntos sobre 20 y decía que para disfrutarlo había que bebérselo ya, en 2007. Si, si, esa web. No ese catador, pero si esa web.

La moda amigos. La moda. A todos le toca. Ahora toca decir que lo que transgrede, lo que aborda el pasado como un valor y no como una rémora, lo que explora zonas y variedades es lo mas chic y mola mazo. Lo dicen los que no lo vieron venir (admisible) y los que no lo quisieron ver porque vivían muy tranquilos en las catas mastodónticas de cooperativa. Lo dicen los periodistas que con la derecha firman la revolución y con la izquierda cobran de las DOs y de las bodegas industriales. Lo dice todo el mundo, y está bien. Es bonito. Hasta enternecedor.

La moda amigos. Esa hijaputa.









* Fotos del fondo del blog y de mi autoría.