martes, 20 de noviembre de 2012

El Hombre que nunca quiso reinar.


 “Hacer algo que es normal, porque algunos lo hagan mal, no me da mérito. Mérito lo da hacer un descubrimiento de algo. Yo de eso no he tenido nada”.

Decir que los Viña de Martin o A Torna dos Pasas son una anormalidad, una excepción en O Ribeiro es quedarse muy corto. Por derecho propio, los vinos de Luis Anxo, sobre todo en el caso de los tintos son, aún hoy en día, un aval de la credibilidad de una D.O. y de unos vinos en los que se había perdido toda esperanza. La creencia en que O Ribeiro era mucho mas que vino blanco a granel de pésima calidad y muy discreto gusto.

Los años 80 son, para algunos, el apocalipsis de un modo de hacer bien las cosas que reflejó durante siglos la calidad de los blancos de O Ribeiro. En la edad media, reyes de toda Europa hacían que se les enviasen a sus palacios aquellos blancos de uva Treixadura, de los que se datan plantaciones en época de los romanos y cuyo gusto y aroma son del agrado de la nobleza medieval.

Solo una razón lleva a que en los fatídicos años 80 se tomen las decisiones que, en solo 10 años, estuvieron a punto de dar al traste con siglos de tradición en buenos vinos. La avaricia.

La máxima entre los enólogos de la época es la cantidad. La vid, cuanto mas antigua, menos produce, y aunque su calidad sea enorme si lo que se pretende es saturar el mercado de botellas de vinos, un ratio de 2 a 4 quilos por cepa es minúsculo. Hace falta mas y esa máxima lleva a la toma de decisiones tan drásticas como absurdas.

Profesionales y propietarios deciden arrancar las variedades autóctonas, de las que se tiene noticia documentada de su existencia en el lugar desde los siglos XV o XVI y replantar uva blanca, si, pero de otra clase, mayor tamaño y ratios de producción por planta muchísimo mayores. En este afán, se cuela en la zona la uva Palomino, natural del sur de España, de gran tamaño y que produce litros y litros, si, pero de un vino de muy inferior calidad, pobre en todo salvo en su cantidad y sin ninguna relación con los suelos de la zona.

Este periodo deriva en una fatídica herencia. La de que O Ribeiro es un vino menor. Es tanto así lo que sucede que, después de la creación de la D.O. Rias Baixas, son sus albariños los que ocupan el primer puesto en la competencia por ser el mejor blanco gallego. El Ribeiro pasa así a un segundo plano, entendido por el consumidor como un vino sin pretensiones, barato y de consumo masivo, si, aunque a un coste ínfimo.

Así las cosas, en 1990, la presencia de uva autóctona se ha reducido drásticamente en los blancos y casi a desaparecido en lo que a tinto se refiere. Caiño, Souson, Lado, Ferrol, uvas de las que se tiene constancia pero que han sido sistemáticamente erradicadas para ser substituidas por otras inferiores pero de mayor capacidad productiva.

Es en ese contexto cuando Luis Anxo decide iniciar su proyecto, un proyecto que no tiene claras trazas marcadas, que va reformulándose y creciendo a medida que las previsiones y el mercado lo exige, que comienza por los blancos, siempre a base de Treixadura y que termina con tintos, rescatados cepa a cepa, finca a finca, hasta confeccionar una base desde la que lanzar al mercado una de las obras mas intensas y exageradas de la viticultura en Galicia; A Torna dos Pasas.

“Hacer algo que es normal, porque algunos lo hagan mal, no me da merito. Merito lo da haber descubierto algo. Yo de eso no he tenido ninguno”. Este es Luis Anxo Rodríguez (Arnoia. 1962), un artesano que no cree que hacer cinco vinos (dos blancos, dos tintos y en ocasiones una segunda marca, para no desvirtuar la calidad en años especialmente productivos) es algo normal, que si los demás no hacen es porque no se encuentran en sus condiciones. Y punto. Ni excesos ni alaracas ni fuegos artificiales.  

Luis Anxo es directo. Sabe lo que quiere y lo que pretende. Durante 5 años ha sido presidente del Consejo Regulador de la D.O. “porque no surgió otra persona y me lo pidieron”. Una experiencia, ser el máximo responsable del organismo rector de la calidad del vino en una D.O. que renegó de la calidad en los ochenta, que le ha dejado huella.
“Fue una experiencia e intenté hacerlo lo mejor posible. En algunas cosas se acertó y en otras no. Hubo elecciones y yo ya no participé. Iba para cuatro años y al final fueron cinco. Es suficiente”

Los viñedos de Luis Anxo son un puzzle. Superficie, unas 2,7 hectáreas, numero de fincas “no lo se, perdí la cuenta”. Llamar fincas a lo que Luis Anxo ha ido reuniendo a lo largo de mas de 20 años es una falta de respeto a las “fincas” consideradas como tales, por ejemplo, en La Rioja. Retazos, desde los 20 metros cuadrados hasta los 2000, en propiedad algunas, otras cogestionadas, algunas alquiladas. Un mapamundi de Treixadura, Caiño, Souson… blancas y tintas, algunas mas jóvenes (mucho del viñedo autóctono en O Ribeiro fue replantado en los últimos 15 años, ante la devastación producido por el comentado apocalipsis de los ochenta) otras centenarias o casi.

Y cuando uno se pasea por estas tierras, Laixa (Arnoia) por ese enorme manantial de trabajo, tradición, raza, por esos parajes de verde y ocre, de fruta, uno entiende el porqué. Porqué renegar de los enólogos mas mercantilistas que le decían que todo debía ser como siempre, ¿porqué lanzarse a la búsqueda de variedades tintas recuperándolas en los mas inhóspitos parajes de la provincia?. No.  

Hacer estos vinos implica riesgo, pero hacerlos bien implica voluntad. Luis Anxo huye de personalismos; “ Pero vamos a ver, si no le rendimos culto al equipo de frio o al que da el sulfato, ¿Por qué se lo damos a quien le pone nombre?. Yo no tengo derecho a arrogarme una parte mayor de protagonismo (…) Esto del enólogo estrella es una tontería, ahora bien, cada cual que piense lo que quiera. El bodeguero es un elemento mas. Elevarlo a los altares, por lo menos en mi caso, es una falacia. Mi nombre esta en las botellas porque alguien tiene que firmar. Esto de “me voy a hacer un vino al Somontano y soy muy bueno” no es así. Aquellos a quienes le imprima confianza mi persona y decidan probarlo, perfecto. Pero yo soy solo un 10% de ese vino. Es mi modo de entenderlo y lo que creo, pero cada uno es libre, faltaría mas”

Este es Luis Anxo Rodríguez que, aunque no lo crea, dice mucho de si mismo en sus vinos.



Vinos.

Blancos

Viña de Martín “Os Pasas”: Treixadura y Albariño en diferentes porcentajes (sobre todo Treixadura). Fermentado en acero inoxidable y reposo en botella. Entre 11 y 15 euros al consumidor final. Máximo 12.000 botellas

Viña de Martín “Escolma”: Treixadura, Lado, Torrontés y Albariño. Con una crianza en barrica de roble francés del bosque de Allier de alrededor de 12 meses (a criterio del elaborador). Entre 18 y ? euros al consumidor final. Entre 800 y 2000 botellas.

Eidos Ermos: Treixadura, albariño y otras. Solo se elabora en años en los que la producción obliga a un mayor selección de uva para dedicarla a las marcas principales. Habitualmente se comercializa. Entre 6 y 8 euros al consumidor final. Numero de botellas indeterminado (cuando sale, mas de 20.000)

Tintos

A Torna dos Pasas: Brancellao, Caiño y Ferrón, con Fermentación y maceración tradicional entre 28 y 30ºc. Reposo en botella. Entre 11 y 15 euros al consumidor final. Entre 2.000 y 5.000 botellas, según la añada.

A Torna dos Pasas “Escolma”: Brancellao, Caiño y Ferrón. Fermentación maloláctica en barrica de carballo gallego y envejecido en roble francés Allier donde permanece 12 meses. Reposo en botella otros dos años. Desde 20€ hasta ?€ al consumidor final. Entre 500 y 2000 botellas, según añada.


Actualización; Está por salir al mercado en fechas próximas el que será sexto vino de la bodega, un blanco singular procedente de una única finca en Rivadavia.  Viñedo viejo y básicamente treixadura. 



*Apunte: La entrevista fue realizada en gallego y las respuestas en el mismo idioma. La traducción al castellano se hace para mejor comprensión de quien pueda pasarse por estos lares sin ser gallego o conocer el idioma. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Gente Corriente (en construcción)

Es una sensación extraña esa que se tiene cuando uno sabe que algo que ronda por su cabeza puede ser susceptible de acabar convertido en algo grande, ¿no os ha pasado nunca?. A mi me lleva sucediendo años aunque siempre al respecto de un atributo muy concreto de mi modo de entender las cosas.

Esta forma de contar, de informar, de manifestar o de analizar, alrededor del vino y sus virtudes y desgracias me ha servido como válvula de escape y terapia en un largo proceso que nunca termina y siempre vuelve a empezar. Y en este sentido siempre creí necesario dejar por escrito, en un volumen mas o menos grande, mas o menos logrado, estas impresiones sobre un mundo, un universo, que como todos los universos es complejo y denso y difícil. "El mundo del vino" como axioma esta superado. porque cuando algo implica tal grado de detalle, de dedicación para hacerse como es debido, merece la pena afirmar que quien logra la grandeza debería al menos ser tenido por artista.

Se que esto no lo entendemos así muchos. De hecho se que muchos consideran que un gran vino de escasa producción lo elabora alguien merecedor de elogio, si, pero al que califican (yo también lo hacia) de artesano. No pensamos en que sensaciones nos produce ese vino al beberlo, al olerlo, al sentir que hemos probado algo grande, algo especial, profundo o distinto. Son sensaciones peligrosamente similares a lasque me produce la visión de un cuadro, una pintura, de un gran artista al que en ocasiones estudiamos en los libros de historia del arte.

Si, ya lo se, el vino "tiene muchos padres". El sol, la lluvia, la tierra y sus circunstancias, la "ergonomía" entre planta y suelo,  los cuidados, la vendimia y finalmente la elaboración, por resumir y siendo muy escuetos. Ya. Sin embargo, preguntaos lo siguiente ¿por qué teniendo suelo, clima, viñedo y medios ciertas bodegas destrozan, aniquilan, cualquier atisbo de grandeza, de singularidad de sus vinos y otras no?. Yo pienso que esto pasa únicamente por las personas. Y así llego al meollo de la cuestión.

Estoy escribiendo "algo". Ese "algo"  empezó siendo una cosa y ha ido mutando a otra, a medida que percibía que eso que iba a hacer, en realidad, no terminaba de parecerse a aquello que mi cabeza quería contar. Pensé en algo similar a una guía pero que se terminase pareciendo mas a un viaje por el vino y el viñedo en Galicia, pero entonces caí en la cuenta de que lo importante, lo esencial en muchos casos, son las personas. Y es aquí donde note que realmente es en ellas donde radica la principal diferencia, tal vez no la esencial pero si la principal en el camino del vino ha convertirse en algo realmente especial. Así que de eso voy a escribir. de personas.

Aquí, en este foro, iré lanzando pequeños extractos de lo que llevo escrito. En algunos casos he entrevistado a los protagonistas de esto que inicialmente quiero llamar "Gente Corriente". En otros, hablo sobre experiencias de una mañana, de una tarde, escasas horas en compañía de personas que merecen la pena ser conocidas porque, en mi modesta opinión, quieren por medio del vino rozar la singularidad y, si todos los hados les son propicios, llegar a la grandeza. No, no hay muchas, me temo. Y por supuesto no tengo ningún animo de compendio o enciclopédico. son los que serán porque me los he ido encontrando.

Así que a lo largo de la próxima semana comenzaré hablando de alguien por quien siento especial respeto. Un viticultor que es mucho mas aunque se empeñe en cada uno de sus comentarios, de sus reflexiones, en ignorar el hecho de que hace algo muy especial con un viñedo que muchos denostaron o directamente arrancaron en otras épocas. He querido llamarlo "El hombre que nunca quiso reinar" parafraseando al gran John Huston. Eso será el próximo miércoles. Hasta entonces.

viernes, 26 de octubre de 2012

Ranking 2012, o como insistir en lo razonable.


Aprovecho la convocatoria de mi querido Mariano y de su "Ranking de vinos por menos de 10 euros" en su edición 2012 (la tercera) para pasarme de nuevo por aquí y contar (y valorar) un par de cosas.

La primera es disculparme por lo ausente de mi presencia (un oxímoron). La realidad es que tiempo no tengo mucho, hago cosas que me exigen demasiada dedicación (incluso estando en el paro) y eso, unido a ciertos acontecimientos felices que no me implican físicamente aunque si psicológicamente, me obliga a concentrarme en muchas cosas que no tienen nada en absoluto que ver con el vino.

Pero, por ir al grano, quiero hacer un primer comentario sobre el amigo Mariano y su superior testarudez e insistencia en este evento que, siendo mas que necesario, no debería surgir, en un país civilizado y serio, de un aficionado, bloguero anónimo dedicado a otros menesteres profesionales. No.
En un país serio, un organismo administrativo, independiente a poder ser, se encargaría del ingente trabajo que Mariano y las colaboraciones que se ha agenciado realizan para congregar, seleccionar y finalmente elegir a los mejores vinos por menos de 10 €.

Pero, en cierto modo, el hecho de que lo haga el, como bien explica en este enlace a su fantástico blog,  es mas positivo que si se encargase cualquier otro organismo oficial (u oficioso). Su sola presencia como organizador garantiza (nos garantiza a todos) que la decisión que se tome es la correcta o, al menos, la correcta en función del criterio de los catadores. Y eso, en un país que no se fia ni de sus aceites, tiene un valor enorme.

Ademas, el mundo del vino vive momentos trágicos. Al igual que otras muchas industrias la del vino a descubierto que su huida hacia adelante (en las ultimas tres décadas) ha llevado a un posicionamiento desastroso. Nadie se fia del vino comercial, por mucha contraetiqueta que lleve, el consumo cae año tras año de modo inexorable desde hace 25 y la solución del "viraje dramático hacia la calidad" que muchos exigieron (comenzando por quien dijo esa frase en un discurso...en 1991) no se ha entendido o se ha ignorado.

Para las cooperativas ese "giro dramático" se ha quedado en multiplicar su numero de marcas en los estantes de los supermercados, gastar tres veces mas en marketing pero insistiendo en las mismas nefastas practicas saturadoras y abusivas con el viñedo. Técnica y química mejor que agricultura y dedicación. Otros, que durante años han hecho buen vino, han querido ahora dejar claro a que bando pertenecen. "Somos del club Parker" han dicho algunos (con otras palabras) o también "nosotros pertenecemos al club de los hippys y biodinamicos", etc.

Mientras, en el "Club de los que simplemente hacen buen vino" sigue estando la misma gente. Profesionales dedicados, artesanos, personas entregadas a su labor y que asumen que, seguramente, hay mejores etiquetas, mejores botellas, producciones mayores y mejor posicionadas. Pero no hacen su vino. Y, ademas, lo hacen mas caro y ganando mas. Si, ya se, generalizo y eso esta mal. Pero creo que la visión general de lo que quiero decir queda clara.

Mientras espero (ansioso) al día 1 de Diciembre simplemente saludar a los conocidos del "club" y a los consumidores habituales de sus vinos. Estoy seguro de que un puñado de ellos estarán en Pontevedra el día 1. Allí nos veremos.