miércoles, 10 de marzo de 2010

Doña María y su amiga Bical.

Resulta que las mejores cosas no suelen estar donde uno piensa. Resulta que los hallazgos son eso, hallazgos, cuando uno se topa con ellos tras una intensa búsqueda o por pura casualidad. Y cuando uno encuentra algo único e irrepetible, extraordinario de principio a fin e inestimable en su extensión, lo mínimo que puede hacer es decirlo.



Así que este fue el contexto donde me tope con la mayor expresión de Doña María (Gomes) uva blanca de Bairrada, de acidez remarcable, floral como pocas y muy amiga de las crianzas cortas pero intensas y con su fiel amiga, Bical, desvergonzada como ninguna, todo chispa sin sustancia, como suelen ser los jóvenes para sus mayores. Esta pareja es bien conocida pero con ella y de ella han salido siempre espumosos al estilo de Aveiro, burbuja gruesa y paso grácil por boca, carbónico propio de la elaboración, juveniles y para festejar en el país luso, donde los "Espumantes" mas requeridos suelen llevar el sello de la DO Bairrada como seña de identidad.



En este caso el encuentro se substanció en este Quinta das Bageiras Espumante Bruto Natural Grande Rva. de 1996. Vestido solo de cuero, con sus 14 grados (¿14?... si señor, aunque yo no los encontré hasta que me levante de la mesa) y su explosión de matices y notas a 9º de temperatura. Un festival de Miel y Anises, frutos secos y pepita de uva, que usurpo la cocina como Pedro por su casa, sin pedir permiso, para dar paso a tragos largos con final feliz, un paso fresco a pesar de los años por boca, no tanto como en sus jóvenes amigos Garrafeira de años mas recientes pero igualmente sabroso.

Nada quedo de este 1996, nada mas que el testimonio de dos pasmados que se encontraron una noche con D. María (Gomes) y su habitual pareja, la Bical, en este vino ejemplar, 2566 botellas que ya no existen mas que en las bodegas, depósitos o estanterías de unos pocos privilegiados dispuestos a conocer a esta singular pareja.

sábado, 6 de marzo de 2010

Otra Hostelería es posible...

Hola. Primero de nada, para los amigos que se han interesado por diversos medios por mi silencio... tranquilos. Sigo en permanente bancarrota, pero tengo trabajo "a paladas" que dirían los castizos, así que tiempo para sentarse uno y reflexionar y escribir, mas bien poco. Pero aquí estamos, como siempre, con una queja en los labios y un comentario en las manos... vamos, aquí estamos para una vez mas protestar a la vista de algo que simplemente no me gusto o me parece injusto, dentro de este mundo tan desequilibrado que es la gastronomía y el mundo del vino.

Porque tras un mes a pie de calle de 9 de la mañana a diez de la noche en toda la provincia, o por teléfono, a uno le da por pensar. Pienso que hay muchísimos vinos en el mercado, que una cantidad importante de ellos tiene de vino lo que yo de guapo, es decir nada. Que, igualmente, un numero importante de aquellos que se denominan hosteleros lo son tanto como yo millonario o sutil y que un porcentaje no pequeño de quienes dicen hacer "alta gastronomía" no solo no la hacen sino que incluso insultan a la calidad del producto que podrían manejar pero les parece "caro", o elaboran calidades extraordinarias de modo infame en prol de una falsa modernidad o, viceversa, en conservación de un supuesto valor "clásico" de la cocina.

Además, la inmensa mayoría olvida de modo deliberado que la "alta hostelería" (si es que esta existe y se puede definir con simplicidad) se ubicaría sobre cuatro patas, cual banqueta, para mi indispensables. Una la de la presencia y el estilo, sustanciados en vajillas y cuberterías con clase y calidad evidentes, manteles planchados y atención al detalle, lo que hace acogedor en esencia un restaurante. Dos, el servicio, atento y voluntarioso pero sin ser pesado, profesional y preparado sin ser ampuloso, serio y capaz sin abusar de su capacidad ante el cliente desinformado. Tres, la calidad y el trato al producto en la cocina, haciendo fácil y sublime lo que de bueno tenga una carne o un pescado, innovando con sentido común e imaginación, acertando en las cantidades y las preparaciones, siendo, en resumen, profesional y amateur a la vez, lo primero en la ejecución, lo segundo en la curiosidad que hace que un gran cocinero se convierta en referente auténtico y no mediático de una cocina. Y cuatro, el vino, los destilado y la bodega en general, siendo exigente con la bodega y el distribuidor sin abusar de su vulnerabilidad , siendo comedido en los precios, conocedor sin resultar apabullante, fino en la elección y sincero en el trato al vino. Esta, la cuarta pata, no existe practicamente en Galicia. Al menos en la provincia de A Coruña, solo un puñado de cartas se hacen así, con criterio tanto económico como de calidad. Lo demás es pura ejecución de presupuestos, amiguismo o simple rutina.



Para los torpes o "cortitos" la foto de aquí encima ejemplifica lo contrario, es decir, la ejecución correcta, la voluntad de mejora, el constante reto de perseguir la excelencia en una cocina de un restaurante. Pero por desgracia, esta es la excepción que confirma la regla.

En la cocina otro tanto que lo dicho mas arriba. El mayor ejercicio de palmadas en la espalda, buenrrollismo gratuito y falta de criterio en la elección lo viví en persona hace un par de semanas. Y es que ni es oro todo lo que reluce, ni los premios hacen bueno lo malo o lo menos bueno. Y no soy yo quien para ello, pero creo que es preciso ya mismo una reflexión profunda sobre que es exactamente lo que queremos promocionar, lo que consideramos bueno, mejor o menos malo y lo que es un puro ejercicio de hedonismo comunitario, donde a unos "clásicos" los hemos sustituido por otros no tan "clásicos" pero fundamentados en los mismos cimientos, a saber; tanto tienes tanto vales, eres amigo de o hay que respetarlo porque es un "clásico"... aunque lleve haciendo la misma cocina y ofreciendo la misma raída carta y el mismo amarillento menú desde los años 60. Ojo, no digo que tenga nada de malo, demuestra longevidad y acierto en la formula para adecuarla a la clientela... pero tiene tanto de innovador como Tele5 de cultural y educativa.



No me explico mas porque me resulta complicado sin faltar a mi misma reflexión, que es general y no puntual, que es emotiva y tal vez poco reflexiva pero que me sobreviene tras docenas, cientos de conversaciones mas largas y mas cortas, mas profundas y mas ligeras, mantenidas con hosteleros de todos los niveles económicos y culinarios en toda la provincia. Una cura de humildad que te coloca al autentico nivel de la cocina gallega, a ese del que no se habla en el Forum porque uno, a lo mejor, se arrepiente de dedicarse a lo mismo que "esos"... que al final son realmente, los auténticos "reyes del mambo" a la hora de hacer dinero sirviendo de comer y beber.

De vinos estos días poca cosa interesante.... el Leirana barrica de 2007 rico pero algo deslabazado aún, lo nuevo de Rodrigo esta por salir, ya veremos, el dice que bien y un Douro interesantísimo, Talentus de 2006, Tourigas Franca y Nacional mas Tinta Roriz (Tempranillo en Portugal) 12 meses de roble francés, fruta en nariz y boca y opulencia sin abusos. Además, Guimaro de 2009 y a la espera de los barrica, que saldrán allá por Mayo si a Raúl y Pedro les parece bien.

Mucho trabajo, poca fiesta y poco vino... en la copa. Gracias a todos los que habéis preguntado y a los que hacían palmas porque me había callado... que no, que sigo aquí. Otra vez será.




* Fotos: la primera del Iago Castrillón y su fiel escudero Patiño presentando la "Empanada de Pulpo seco y Pimiento a la Llama" en el Forum Gastronómico de Santiago y la segunda, una Vieira envuelta en Jamón Ibérico sobre cama de cebolla confitada y pan rallado con su coral de "O Fragón" en Fisterra.

domingo, 7 de febrero de 2010

Variadas reflexiones sobre los últimos días (vinos)

Bueno, como habéis podido seguir la mayoría y algunos experimentar telefónicamente estoy algo liado. Después de amplias conversaciones he profundizado ya de modo definitivo en la labor distribuidora y una reestructuración ha llevado a Mari a ocuparse de la tienda Vitualla y a mi a pasar en la calle toda la semana. Así que escribo menos, me paso menos por vuestros blogs, comparto menos pero os puedo decir que estos fines de semana de frío, lluvia y Galicia me los paso leyendo y siguiendo vuestras "correrías" en la distancia. Pero aquí estoy, con lo ultimo bebido y vivido en esta espiral gastronómico-profesional.


Por partes. Abro hoy con este pincho de Fabas con Pulpo de mis amigos de "A Parada" Tapas y Vinos. Lo fácil que sería para ellos vender el ABC del chateo en la provincia de A Coruña (Coto, Alkorta y otro a elegir entre Lan, Azpilicueta y Bordon) y se complican probando docenas de vinos diferentes y ofreciendo delicias culinarias como esta... gratuitamente, con cada copa de vino, cada caña o cada consumición. Estaban de vicio...



A otra cosa. Mas de Daumas Gassac Blanc de 2007. Treinta variedades diferentes, recio al abrirlo, difícil y complejo, pero que se volvió agradable y sensato a medida que se oxigeno. No me gusto como el tinto pero juega en otra liga diferente. Gran vino, al igual que este plato, un descubrimiento para mi fuera de los habituales usos dados al mejillón en la gastronomía tradicional gallega. Me gusto porque esta ensalada de Mejillones se hace suave y agradable sin perder el sabor fresco y mineral de este marisco. Una de las delicias que comimos en el Restaurante "El Pasaje" en Compostela. Producto, producto y producto con respeto por el cliente y las preparaciones.

En otro punto geográfico pero de igual manera, en pleno centro de A Coruña, fue donde nos topamos con esta joya de los vinos tintos gallegos. Restaurante Ricardo (Comandante Barja, 8. 981 918582. A Coruña) es uno de esos clásicos que responden sin alaracas, que no saldrán a diario en los medios pero donde, a base de producto de calidad y recetas clásicas, se han ganado un prestigio merecido. Allí nos topamos con este bacalao y con esta joya durmiente en la bodega del local.

A Torna dos Pasas 2003. Genial, brutal, profundo, descomunal... no se me ocurren muchos mas calificativos a un vino que se ha vuelto mayor, no viejo, que se ha embridado de tal modo con su madera, que se ha distanciado de la acidez pero no de la frescura y que demuestra cosas que muchos sabíamos pero que el tiempo acaba poniendo sobre la mesa (y nunca mejor dicho) ; que algunos tintos gallegos son ya mayores de edad y superiores a Riojas o Riberas mas prestigiados. Por cierto, el Bacalao y las croquetas de marisco y el pulpo con gambas al ajillo previos estaban de vicio con este tinto. En quince días saldrá el 2008... veremos que tal.


Y para terminar este arroz con choquitos de nuevo de "A Parada". Uno se pregunta muchas veces que ocurre con la hostelería gallega en general (salvando honrosísimas excepciones) y no creo que sea solo cuestión de poca profesionalidad, comodidad o nula creatividad... una clientela sin ningún nivel de exigencia tiene mucho que ver. Una clientela exigente obtiene servicios de calidad. Anoto la frase para la próxima vez que alguien me diga que tiene los vinos "que la gente pide". A este paso el vino de barril seguiría siendo la "reina del baile"... en cunca de barro claro. En fin, quedémonos con lo bueno... que rico Ribeiro tinto hace Luis Anxo...