miércoles, 28 de mayo de 2008

¿Ojala que no?



Quiero enseñaros algo que me he encontrado esta mañana en el correo y que me ha gustado por curioso, pero también por agorero del desastre que podría ser.

La revista de la tienda TodoVino que fantásticamente cubre Amaya Cervera se ha hecho eco de un informe elaborado por una de las tiendas más antiguas de las islas británicas “Berry Bros. & Rudd”.

En este trabajo la firma británica pretende dibujar como será el panorama vinícola dentro de medio siglo, en 2058.

Y la cosa tiene mucha miga, veréis. En 2058, según el informe, China será el mayor productor mundial de vino. El cambio climático, por otro lado, beneficiaría la aparición de otros actores: Ucrania, Moldavia, Croacia, Eslovenia y Polonia en Europa y Canadá en América. En contraste, Australia se replegaría hacia la isla de Tasmania y tendría que abandonar las producciones a larga escala para concentrarse en vinos más artesanos.

Además se tendera a la mezcla. Probablemente se mezclen uvas de distintos países para seguir una receta “al gusto del consumidor” que podría implicar también la adición de sabores artificiales o el uso de uvas genéticamente modificadas. No más shiraz australiano, burdeos o chardonnay californiano, póngame un Lindemans light o un Waitrose blanco.

También, según el curioso informe, se abundaría en los cambios en cuanto a envases y tapones. El vidrio podría volverse poco práctico para productores que intentan recortar costes y reducir el impacto ambiental. Habrá botellas y envases más ligeros (cartón, plástico). El vino viajará en contendores y se embotellará en destino. El tapón de rosca será el cierre habitual, y solo los grandes clásicos utilizarían corcho, o tal vez otros materiales aun sin explotar.

¿Y con esos grandes clásicos que sucederá?. Habrá muchos más consumidores demandando esas míticas etiquetas de producción limitada, que generarán auténticas “guerras” en la puja para quedarse con botellas que serán cada vez más exclusivas y prohibitivas. El cálculo de BBR es tal que si los precios de estos vinos crecen al ritmo de un 15% anual, una caja de 13 botellas de Lafite-Rothschild que hoy cuesta 9.200 libras (cosecha 2005), dentro de 50 años alcanzará los ¡10 millones de libras!

Por ultimo la tecnología acabara por entrar “a saco” en la producción y en la identificación. Chips insertados en botellas o corchos que den fe de la autenticidad del vino y combatan el fantasma del fraude, pero que también pueden avisar del correcto estado del vino.

Así se las gasta este “Future of Wine Report” de los británicos de Berry Bros. & Rudd. Y personalmente espero y deseo que, en la medida de lo posible, la mitad de todo esto no suceda nunca. Por el bien del mundo del vino, pero sobre todo por mi bien y el de mi paladar.

3 comentarios:

Xabi dijo...

Esperemos que no suceda y si sucede, de una manera natural, sin cambios drástico!!!!!!!

Jose luis Louzan dijo...

Si Xabi, lo malo es que determinados cambios de los que expresa esta gente vienen relacionados con los gustos del gran consumidor, y eso me hace temer que, en pro de las mayores ventas de muchos, se apliquen sin pensar en los autenticos aficionados.

Xabi dijo...

Claro, ahora mismo el mayor problema que comentas es la "standarización" en gustos y producto final, y nuestra esperanza, las personas que apuestan por el terruño, ya sea por desmarcarse o por el verdadero amor a su tierra y vino!!