jueves, 16 de mayo de 2013

El alma y los males necesarios.

Tal vez sea solo cosa mía pero, de un tiempo a esta parte, me da la impresión de que cierta forma de descripción de un tipo de vino hasta ahora reservada a un submundo friki y denostado como aquel al que creo que muchos pertenecemos se está poniendo de moda. Y la moda, como casi todo lo efímero, es peligrosa.

Leo por doquier cosas sobre "el alma de los vinos" y me preocupo. No tanto por lo que tiene de positivo, que por una vez lo que es un hecho para unos pocos se vuelva normalidad para todos los demás, sino mas bien por en boca (o tecla) de quien leo esto de "el alma" de los vinos y a santo de que y en que contexto..etc.
No creo que el macroevento que el amigo Paco Berciano y su gente tienen previsto celebrar en Burgos ( y que algunos hemos preferido llamar de un modo mas prosaico como "la madre de todas las catas") tenga nada que ver en esta ola de sentimentalismo vinícola. Paco respeta profundamente la palabra alma y lo demuestra a diario, en su selección de vinos y en el modo en como se dedica en cuerpo y, precisamente, alma a ellos. No es una broma lo de Paco y el alma de los vinos únicos. Cosa muy seria. No todo el mundo dedica vida, salud y hacienda a algo tan voluble y cambiante como el gusto personal. Nadie. Salvo que esté loco o ame con pasión lo que hace. Yo creo que Paco es de los segundos.

Otra cosa es otra cosa. Me ha gustado algo en la lectura de este enlace a un articulo de Meritxel Falgueras para su blog en la pagina de la SER. No es mi estilo, no me mal interpreten, pero me ha gustado esta frase final "El vino perfecto no existe, aunque tal vez no nos gustaría. El vino, como las personas, nos gusta o no por lo que es, no por el análisis de sus propiedades si no por su autenticidad" Correcto para mi, al menos para describir al vino que me gusta. Y a las personas que me gustan.

Un tipo que parece sincero es mi tocayo Xosé Luis Sebio, enólogo de Coto de Gomariz. Sebio tiene buenos amigos en el colectivo bloguer y es por ello por lo que sus palabras en el blog que regenta (Viños de Encostas) deben ser situadas en el margen de la confianza en los que leen, bloguers la mayoría. No son, o al menos yo no las interpreto, como un ataque a este modo de opinión publica. Porque esto, para quien aún no lo haya entendido, es la opinión publica. Con mayúsculas.

Es opinión porque quien escribe lo hace desde su prisma, único y particular. Esto de la objetividad como medida del buen periodismo hace tiempo que está superado, ¿no?. Bueno, si pillo a alguno de nuevas en esto lo siento. Siento ser yo quien les diga que Papa Noel no existe (salvo si quien lee esto es menor de 12 años en cuyo caso debe ignorar estas lineas y dejar de leer, ¿que haces viendo blogs sobre bebidas alcohólicas rapaz?)
Así que, hecho este matiz, debo manifestar mi malestar (flojito eh) con lo de "La labor de los bloguers en el mundo del vino. ¿Necesarios o un mal del mundillo vitícola?. No. De mal nada.

Tal vez el prisma de algunos bloguers pase por su cuenta corriente y el de otros carezca de sentido critico (o de ganas de meterse en líos) pero que la opinión publica es necesaria y cuanta mas (y libre) mejor es impepinable. Otra cosa es el daño que ciertos bloguers puedan hacer a ciertos vinos, una afectación en la que por cierto estoy totalmente en desacuerdo. Estamos muy lejos, aunque algunos crean lo contrario, de ver que las ventas de tal o cual vino caen por la opinión que uno, cien o mil bloguers tengan sobre ese vino. Si algo así sucediese, tengan por seguro que volarían las querellas y las amenazas. Vamos, no lo duden ni un segundo.

Otra cosa es pedir que la opinión sea una opinión formada, que no se haga seguidismo o que se tengan criterios claros mas allá del gusto de un día. Vale. Pero puestos a ponerle pegas a todo, esos criterios, ¿cuales son?. ¿Los de Sebio?. ¿Los míos?. ¿Los de Nicolas Joly?. Serían tres visiones bien distintas, creo yo, de lo que es moralmente lícito o éticamente correcto en la elaboración del vino y el tratamiento del viñedo. Muy diferentes.

Y ya puestos, ¿quien estaría en posesión de "la verdad" (si tal cosa existiese)?. ¿El ingeniero, el periodista o el artista/religioso?. ¿O ninguno?.
A lo mejor, la verdad en esto del vino la tiene la levadura ML01, o la Y3079. O la D254. O las enzimas. O la ósmosis inversa. Quien sabe, la verdad suele ofrecer caras muy dispares dependiendo de quien mire. Abran la prensa cada día y verán tres países distintos. O cuatro, si leen La Gaceta.

Creo que se habla con mucha facilidad de alma sin dar nada a cambio. La salud, por ejemplo. Dar la salud a cambio de... nada. Solo por ser capaz de sentir lejanamente a que se refieren cuando dicen que un vino les cambió la vida. ¿Donde está el alma de un vino?. ¿En la viña, en la bodega, en las manos del viticultor, en la probeta del enólogo?. ¿Cuantos vinos tienen alma?, ¿todos?. ¿Solo los no comerciales, los de verdad?. ¿Un viticultor/vinicultor/enólogo sin alma puede hacer vinos que la tengan?. ¿Por qué?. Y lo mas importante, ¿le importa a alguien todo esto, o al final todo se resume en precio-valor-moda-merchandising?

Yo no me atrevo a decidir si algún vino tiene alma o si los bloguers son solo una banda de niños malcriados con mucho tiempo libre. Me conformo con que se acuerden de mi cuando me vean. Eso ya es un logro. Incluso cuando es para mal. Por algo será, ¿no?.



*Fotos de mi autoría situadas con animo puramente decorativo.

lunes, 6 de mayo de 2013

Microcosmos y una revolución pendiente.

Llevo enfrascado en un proyecto días y días y aunque siempre penando "en clave de vino", la verdad es que tengo esto algo desatendido.

Una visita este fin de semana a un viñedo ya conocido y la busca de otra información me han llevado a una de esas catarsis mentales en las que se me ocurre algo que creo que vale la pena compartir y por ello escribo estas lineas.

Tal vez nos estemos equivocando. Digo esto a efectos de nuestro modo de entender los grandes vinos pero, sobre todo, al modo en que tantas veces tratamos de transmitir a los demás como es que se encendió en nuestras mentes y corazones esta pasión desmedida por un tipo concreto de vinos, los que Joe Dressner llamaba "auténticos" en contraposición a otros a los que definía como "esperpentizados" (spoofulated en ingles. Traducción libre). Porque dentro de lo autentico es tal la amalgama de definiciones que pululan por el mercado que en ocasiones se hace difícil definir de que estamos hablando utilizando además únicamente la letra escrita y obviando lo importante de el lenguaje interpersonal, cuando uno puede sentir la inflexión de cada palabra y mirar a los ojos y a las manos a su interlocutor.

Yo creo que se trata de respeto. Un respeto interdimensional, basado en la sinceridad y en la autenticidad y carácter de cada uno. Respeto del viticultor a la viña, de este al resultado de cada añada, respeto al elaborar, hacia las uvas pero también hacia el consumidor, que no merece ser engañado, por muy legal que sea el engaño o por mucho que el consumidor desinformado ignore que está siendo engañado. Respeto al explicar el producto de cada vendimia, al no abusar del marketing y la publicidad para no tratar de hacer grande un vino pequeño o exclusivo un vino masivo. Respeto.

Por otro lado está el respeto que el consumidor debe al producto pero también al productor. Respeto para ser un consumidor informado, que sepa valorar y medir los esfuerzos, que entienda que hay cosas que cuestan tiempo y dinero. Que hay esfuerzos que merecen la pena y que determinadas cosas son exclusivas porque lo es su producción y su mera existencia, y no porque lo diga ningún Gurú. Respeto a que existe una industria que da trabajo a miles de personas, y que por lo tanto tiene un lugar. Respeto por lo tanto para no pedir a quien no es industria que se comporte como tal y para no pedir a la industria que no sea lo que es, autora de un producto de masas carente de especificidad y calidad pero barato y mayoritario.

Y por ultimo respeto al comunicador, que debe discernir, en base únicamente a la comparación (tan denostada y tan necesaria) y a la pura comprensión de lo evidente que hay cosas que son lo que son y otras que, aunque lo pretendan, jamas serán nada especial ni memorable.

Leyendo este post de Terroaristas me asalta otra cuestión no menor. Porque existe una administración que ha demostrado, por activa y por pasiva, no estar dispuesta a asumir la calidad como un objetivo claro a ningún plazo. Ya no por la nula gestión y adaptación a la revolución pendiente de los vinos auténticos fuera del circuito de la industria, sino por su absoluto inmovilismo y parálisis a aceptar que 2013 no tiene, hablando de vino, nada que ver con los años 60. Es por ello que la pregunta al respecto de la división, indudablemente mas acertada, de las DO`s en pequeños microespacios donde realmente quede reflejado el terroir en toda su extensión se vuelve hoy casi urgente.

No se si alguien se ha dado cuenta pero perdemos una batalla que ni siquiera ha comenzado. Hay un camino que andar en los próximos 25 años y alguien debería decidir, cuanto antes, en que dirección quiere que vayan los vinos españoles. O bien hacia una competencia perdida de antemano con otros lugares donde hay mas medios, mas mano de obra a menor precio y mas superficie donde plantar viñedo, o bien hacia una especialización real y manifiesta, que prime criterios claramente restrictivos y escrupulosos en cuanto a selección, cuidado al viñedo y atención a procesos de elaboración libres de intervención, mas allá de lo estrictamente necesario (SO2 y poco mas) . O Rolex o setas, para entendernos.

Este otro post del gran Antonio Portela (Viticologo) es en parte el culpable de esta reflexión. Castrelo, en Cambados, es hoy en día la punta de lanza de algo que no somos capaces ni de medir. Algo que, o bien es el futuro, o está condenado a morir aplastado por la masa. Hacer vino contra el sentido mercantil imperante desde hace décadas. Hacer vino contra el sentido común y a favor del sentido de lo autentico que muchos defendemos. Castrelo es el puerto de Boston en diciembre de 1773. No estamos de acuerdo con los impuestos del te. Dejando de lado todas las evidentes dificultades que la comparación tiene, la idea es la misma. Hay un modo establecido de hacer las cosas que todo el mundo, todo, acepta como el correcto y adecuado. Unos pocos, equivocados o no, sabemos que no es esa la manera y queremos la independencia.

Una independencia que se basa en ser distintos, como ya son, como ya somos. No queremos vinos "esperpentizados" así que de alguna manera habrá que describir a estos, que sea distinta totalmente, diferente a nivel administrativo, a todos los demás. E inviolable. Hacer vino al nivel de Albamar o Nanclares, u otros muchos que nosotros conocemos pero los demás no, debe ser difícil. Difícil, pero no imposible, y debe ser recompensado, siempre que sean capaces de mantener en sus vinos la emoción que nos transmiten cuando los abrimos. Y eso debe tener un nombre, oficial, reglado y defendido por el texto de la ley y por las instituciones y totalmente diferente a lo que hacen todos los demás, que está bien, por supuesto, pero que no es lo mismo. No es lo mismo por razones que todos sabemos, que la industria sabe, y que por supuesto, la DO y su organismo rector sabe.

No es ni una acusación ni una disculpa. Es un hecho. Alguien debe determinar si España y sus viticultores auténticos van a tener armas y herramientas legales suficientes para definir su esfuerzo como diferente al resto de la industria o si deben seguir enfrascados en una batalla desigual donde solo pueden morir o unirse al grupo (con enormes esfuerzos económicos que para nada es el momento de asumir, aunque se sea capaz de ello). De momento, y me disculparan si soy así de franco, tengo la sensación de que seguiremos siendo el hazme reír del mundo del vino de calidad y gran prestigio.

Así lo veo.




* Fotos del viñedo de Nanclares en Castrelo (Cambados) extraidos de su propia web. Litografia de Sarony&Major de 1846 que historicamente ilustra el "Motín del té" en Bostón que dio lugar a la Guerra de la Idependencia de los EEUU. 

miércoles, 17 de abril de 2013

La ola, que todo lo lleva...

Viajo a Compostela con animo de disfrutar de la cocina de los buenos amigos y el panorama que me encuentro es entre triste y deprimente.

La realidad de la hostelería en la capital gallega conoce todos los espectros. Por un lado, el del éxito continuado de locales como Abastos, ahora ampliado a su "galpón" frente a la taberna original adherida al muro exterior del mercado de Abastos de la capital compostelana. Le va bien a Iago y a Marcos aunque lamento profundamente no poder ir nunca a sabiendas de que siempre estará lleno y será imposible tomar nada en condiciones.

Pero por otra banda me informan de los cambios, con algunas aclaraciones de importancia. La primera pasa por el "movimiento de tierras" que implica la marcha de Diego Vecino de su "Descorche" hacia nuevos retos en donde antes fue "La Viña de Xavi". El local se sigue llamando igual (al menos hasta donde yo sé) pero ya no está en manos de Xavi, que habría abandonado el mundo de la hostelería y retornado a su Boiro natal. Jorge Fernandez (espero no equivocarme en el apellido) con experiencia en la distribución de vinos (y no de cualquier vino) se habría hecho junto a Diego con las riendas del local que mejor y mayor oferta en vinos de calidad tuvo en Compostela. Que les vaya lo mejor posible.


También me paso como siempre por A Tafona, cita para mi ineludible por la amistad pero sobre todo por la cocina. Sigo diciendo y mantengo que, en la relación calidad-precio, pocos lugares están al nivel del que regentan Lucia y Nacho, al menos en Galicia. Comer tan extremadamente bien por tan poco es directamente escandaloso.

Esta vez nos pudo el hambre y nos tiramos de cabeza al "Menú de Mercado". Por no aburrir diré solo que una vez mas fue todo genial, destacando la Xarda (Caballa), el Ravioli y por supuesto los dos postres (de los que, como siempre, no tengo foto). Extraordinario. Lo único lamentable, lo delicado de la situación de un local que, por estar fuera de los circuitos habituales en la ciudad (algo apartado en Virxe da Cerca y bajo el Hotel Peregrino), padece mas que otros la contracción exagerada en el mercado del comer y beber bien en este país.

Ojalá que todo pase y se pueda seguir disfrutando de Lucia Freitas y de Nacho Tierno y su cocina.

Y por terminar con lo positivo, mi enhorabuena a Eva Pizarro por su reciente victoria en Compostela, dentro da la clasificatoria zonal del certamen Nariz de Oro. Esto de Eva y este torneo va camino de ser como lo del Barça y el fútbol... al final siempre gana la que mejor juega. Ojalá. Enhorabuena y a por la final nacional.  



* Fotos propias de, por este orden, la Xarda, el Ravioli y un Chipirón con Puerro también muy rico. Si a alguien le ha parecido esto un publirreportaje es porque lo es, pero gratis y solo para mis amigos. La diferencia esta en que ni es de Calgonit ni de Churrasquerias.  Así somos algunos.

martes, 9 de abril de 2013

A propósito de Parker.

Hola. Tras un breve periodo de ausencia a causa de la carencia de wi-fi (mudarse es lo que tiene, tu vas rápido pero Telefónica no) no me da mas la paciencia y ciertos acontecimientos recientes me llevan a ocupar unas lineas.

La verdad es que no se por donde empezar. Esta el mundo del vino de bote en bote. Por razones que no llego a comprender lo que algunos auguramos (y mantenemos) se comienza a materializar sin que medie ningún colapso, ningún golpe de efecto. La revolución del vino como axioma se hace patente en sus inicios y elementos que solo sirven para perpetuar el régimen anterior (cantidad=dinero=marqueting=mas cantidad) parecen ser ahora el detonante de la gran pregunta, a saber; "¿Porque me dicen que es vino cuando en realidad quieren decir refresco de marca?"

Neal Martin (este señor) fue enviado por el TWA (siglas de The Wine Advocate) a España a resolver una crisis de credibilidad. El anterior catador para este calificador (agencia de rating quedaba mas ajustado pero se usa para cosas menos prosaicas que el vino) Jay Miller, dejó la credibilidad de la casa a niveles bajo cero después de un par de patinazos (bueno, mas de dos, aunque dos fueron los muy evidentes) calificando vinos muy por encima de su calidad real. Mucho.

Sierra Carche 2005. A este vino la TWA le adjudico 96 puntos. Se trataba de un Jumilla que pasó directamente al mercado americano donde, a raíz de su consumo por conocedores y blogueros se determino, casi sin genero de duda, no solo que 96 eran muchos puntos sino que a lo mejor hasta 86 eran muchos puntos. Lo resumo en extremo porque la polémica en si dio para mucho y tampoco se trata de estar siempre metiendo el dedo en la herida. Pero quiero que trascienda a los que leéis esto lo grave del panorama que obligó a cambiar a Miller por Martin.

Con estas "credenciales" Neal Martin llegaba a España con el marchamo de ser el catador de Parker en la Borgoña y un tipo muy diferente a Miller. Menos madera, mejor usada, mas viveza, mas frescura, menos peso aunque con mas sofisticación. En resumen, un tipo distinto. Hasta que puntuó.

Martín cambió y mucho, si, en ciertos aspectos, lo que era de su gusto y lo que no. Cae mucho mas a blancos que a tintos, hasta el punto de considerar que el mejor vino de Dominio do Bibei era un Lapola y no un Lalama (o Lacima) como hasta ahora. Consideró con puntuaciones excelentes a vinos de la Ribeira Sacra hasta ahora mas "apartados" por considerar su juventud y ausencia de madera una desventaja en vez de una virtud. Actuó diferente, en sus modos y en sus declaraciones. No se escondía y he leído hasta tres artículos distintos con declaraciones suyas en otros tantos medios escritos. Un tipo distinto. Un tipo fugaz.

Esta semana la red conocía de la decisión de devolver a Martin a donde estaba, Francia, y de elegir para España otro catador que califique (insisto) los vinos patrios para este particular "Standard&Poors". A esta hora se ignora de quien se tratará, pero en cierto modo da igual. Parker lanza un mensaje claro, uno que es evidente a ojos vista pero que se hace cuanto mas nítido después de esta decisión. El mercado español carece de peso alguno a nivel mundial si se habla de vinos de calidad. Simple, sencillo, evidente. Mortal. Tras el paso de Neal Martin, una vez mas, los vinos mejor puntuados de los hechos en el floreciente noroeste peninsular eran hijos o sobrinos de Raúl Perez. Como siempre.


Nunca fue intención de las grandes bodegas, de la "industria" del vino en España ser nada mas que comercializadores de litros. De barcos-tanque que surcaran las olas camino de Rusia cargados de vino de Valdepeñas, de la Mancha. Millones de litros, tinto y blanco. Da igual. Se trata de vender y de subsistir en base a las bastas extensiones, a los millones de botellas, al vino en tetra-brik. Lo demás nunca importó demasiado.

Parker siempre tuvo una opinión clara sobre los vinos en España. Los vinos de calidad Españoles son aquellos que mas se parezcan a un Burdeos. Sin mas. De hecho me da la sensación, salvo por algunas puntuaciones que despistan, que nunca tuvo otro criterio para ningún vino mas allá de esta máxima. Desde Ornellaia a los super Toscanos pasando por los Chateau`s y con hueco para algunos Borgoñas que, de no ser incluidos, delatarían  lo parcial de la cata. Delatarían que, como siempre y en todos los casos, es solo cuestión de gustos. Del gusto de una persona. Sin mas.

Estas semanas he vivido dos episodios que me han hecho reflexionar sobre todo esto. El primero, al gozar de la compañía de personas de esas que uno se encuentra por el azar del vino, mi amigo Joan, Antonio "el maestro" Portela, Xurxo. Ver Albamar al pie del atlántico, bañado literalmente por el mar de la Galicia mas extrema. Compartir filosofía con alguien a quien no conocía de nada y que te sienten a su mesa, con sus amigos. Soy periodista, de los "chungos", de esos que escriben sobre muertes, políticos y tribunales. Que alguien no te conozca de nada, que ignore si eres importante o no, y te siente a su mesa, te enseñe a sus "hijos" vínicos, te haga acompañar a sus amistades...no tiene precio.

Yo no puntúo vinos porque no sabría hacerlo. Pero si se decir que me gusta, que me parece sincero y que manipulativo, que cosas creo que están bien y cuales no. Son mi punto de vista y mercantilizar todo esto es difícil. Hace falta, supongo, la distancia de un numerito. Donde Miller dijo 86 Martin afirmo 93. Siete grados de distancia entre la vida y la muerte de un proyecto.

Crisopa. Albamar. Nombres de sensaciones, no medibles, no calculables, incalificables.  Me quedo con estas y con la revolución en marcha, que al amparo de la crisis obliga a ser mas escrupuloso con lo que se compra y con lo que se gasta. La gran pregunta; ¿de quien me voy a fiar ahora?.


*Fotos de mi autoría. Viñedo en Cambados de Albamar y Nanclares.






viernes, 1 de marzo de 2013

Desmesuradamente Gallego (Gente Corriente)

"En aquel momento hablar de tinto Rias Baixas era como...yo que se, una lotería."

Hay personas que pasamos tiempo deseando ser especiales para tener un motivo que nos impulse sin llegar nunca a pasar de peculiares. Otros, simplemente, son especiales sin proponérselo. Rodrigo Méndez tiene la capacidad única de introducir sin proponérselo a quien le escucha en una religión nueva y necesaria. La religión de desear que todo salga bien, que los demás disfruten de lo que uno es capaz de generar, la ilusión, el amor por el vino y por la viña, la tradición, el respeto a lo sabido y la curiosidad por aprender. Poca gente he conocido capaz de ofrecer en una misma persona un retrato tan fiel y exacto de que queremos decir muchos cuando decimos "vinos atlánticos".

Portonovo, Junio de 2012. En una terraza, comiendo y bebiendo (vino, por supuesto). Así es como transcurre este acercamiento a alguien a quien conozco y respeto desde que conocí sus vinos un lejano ya 2008, cuando yo creía que albariño era otra cosa y, además, no me gustaba. No conocía Leirana, ni Contraaparede, ni Baladiña, ni Eidos do Padriñan, ni PedraLonga, ni Attis, ni Lagar da Costa ni.....etc. Conocía, como el 98% del publico general, lo que conocen todos. E, insisto, no me gustaba.

Hablar con Rodri es un "tour de force". Uno tiene que ser capaz de seguir su ritmo, pausado si, pero ágil, vivo, frenético a veces y encendido otras. Y hacerlo comiendo y bebiendo, porque este mundo no se entiende si uno no es capaz de disfrutarlo al nivel que Rodri lo disfruta.
"Yo con quien empecé fue con mi abuelo. El estuvo en los inicios de la DO. El tenia sus viñas, incluido algún tinto. Su idea siempre fue hacer tinto. El con el albariño ya había logrado algún premio pero le gustaban los nuevos retos. El comcepto, ya por aquel entonces, no le gustaba. Existían ya la relación de variedades de la zona, caiño, loureiro, espadeiro...pero la viticultura era muy pobre. Ahí es donde entra Raúl".

Hablar de Raúl para Rodri es como referirse a la llegada de Moises con las tablas de la ley (vitivinícola) bajo el brazo. Raúl Pérez, el berciano enólogo estrella de los pagos del noroeste, del que he oído definiciones diversas (que van de lo muy positivo a lo muy interesado) cobra una dimensión humana desconocida cuando quien lo define es Rodrigo Méndez "Yo conocí a Raúl en 2003. Le vendí la uva de su 2º Sketch. Nos visitó, vio las viñas y le dije "Mira, yo no te cobro la uva si tu me enseñas a hacer un vino tinto". Y hasta hoy"

La colaboración entre ambos ha producido tintos increíbles, pero también blancos dignos de conocer "Después el me lió para sacar blancos. Es por esto que yo no coincido con Luis Anxo en eso en particular. Porque, aunque Raúl no está físicamente aquí todo el año, la linea de lo que hay que hacer o no hacer la marca el y eso algo tiene que influir, algo tiene que ver, digo yo. Tiene mucho que ver"

"En aquel momento (2005) hablar de tintos Rías Baixas era como... yo que se, una lotería. En aquel momento yo llego a María Fechoría (distribuidora en exclusiva de sus vinos) que llevaba Eidos de Padriñan solamente y nuestro vino y sin mas nos aceptan. Yo eso no lo olvidaré en la vida. Tuvimos mucha suerte"

Y es que la apuesta no deja de ser arriesgada. Desde un garaje en el sentido estricto de la palabra, y dejando tu economía en manos de un modo de actuar sobre la viña que no postula la cantidad como principal logro, todo dependía de que lo que finalmente se embotellase no admitiese comparación con la mayoría. Podas en verde, tratamientos sobre el viñedo medidos a la baja, vinificaciones diferentes, que huyen del consumo del "albariño del año" buscando cierta posteridad. De esto, hace una década en Rías Baixas no hablaba prácticamente nadie. Así de simple. Y además, la premisa del precio.
"Pero esta forma de hacer no puede influir sin mas en el precio. 90 puntos Parker no pueden justificar que subas un vino. Yo no creo en eso. Yo no subí un vino en años. Porque Peñin me de 96 puntos a un vino no puedo subirlo sin mas, ¿y si al año siguiente me da 85 que hago, lo bajo?. Por tener una caída de producción, por ejemplo, no puedes repercutir el precio a quien te compra el vino. Si tienes menos vino es tu problema, no el de tus clientes"

La primera añada de Espadeiro (150 botellas) fue la primera de un tinto gallego en ser vendida íntegramente en subasta publica. Como suena. Los vinos y los años. Para Rodri hay años buenos y años no tan buenos, diferentes para tintos y para blancos "La primera añada que sacamos (con Raúl) fue la mejor, claro, tiene un componente sentimental. De esa no guardo una botella, vaya por Dios, y me arrepiento, ahora claro. 2008 fue increíble en blancos...y en tintos, si, fresquísimos, que se empezaran a beber bien ahora. Pero en tintos la mejor para mi, la que mejor representa el salto de calidad desde que empezamos hasta ahora fue 2010. Una añada cálida y la que mas me gusto. Tiene mucho recorrido. Sin embargo 2007... fue la que menos me apasiono. Me dejo raro, no se"

El futuro lo marca la tierra y la viña. Y un descubrimiento "después de conocer la Finca Genoveva, la de la señora Lola (en la imagen), y ver allí los toneles de 40, 50 años de 1000 y 2000 litros, con castaño gallego que era lo que había, es donde vimos claro el camino. El blanco no quiere barricas pequeñas, ni de 600 o 700 litros. 2500, 3000 litros y de ahí para arriba (...) Vendes porque tienes que vivir, pero yo no respiraré tranquilo hasta 2016 por lo menos. Cuando puedas decir "oye, ábreme un 2007 de Leirana Barrica" y ver que pasa. Yo creo que será espectacular"

Y tras 25 minutos sale la DO y su intransigencia para con la exploración de elaboraciones y procesos "Si yo quisiera hacer un rosado de Goliardo, buscando mas concentración y para saber lo que es un rosado de mi vino no puedo hacerlo (...) o un dulce, un espumoso. A esto la DO tienen que terminar por adaptarse y abrirse. Es inevitable". Y abrimos El Barredo de 2010, la penultima aventura. Y sale que no solo lleva Mencia, sino también Pinot Noir (15%) del Bierzo "y eso lo hace mas vertical".

Porque Rodrigo Méndez no es mas que un Virgilio cualquiera, guiando a Dante (el vino) por los infiernos de la mediocridad y la indigencia de décadas de marketing y decisiones equivocadas. Un mero vehículo por el que la uva transita segura desde que no es mas que fluido recorriendo el tronco de la viña hasta que un loco muy cuerdo lo embotella y lo etiqueta como Leirana, o Goliardo o El Barredo o dios sabe que. Leí una vez en el blog de Los amigos de Ligasalsas que Rodrigo era "desmesuradamente gallego". Y tanto.

Con un 5% del respeto que el tiene a sus viñas y a su herencia la DO Rías Baixas no necesitaría gastarse millones en publicidad para impedir que mañana el albariño mas vendido sea uno plantado en Nueva Zelanda.

Rodrigo Méndez, desmesuradamente gallego.








* Fotos de varias procedencias. La de Rodri y Sra. Lola de la web de María Fechoría. La de Rodri, del blog de Mariano (mileurismogourmet.com). Las restantes de mi autoría.

* Entrevista realizada en gallego en el original y traducida aquí para mejor comprensión de los no "galego falantes".

martes, 19 de febrero de 2013

Catando "in extremis".

Me pasa algo raro cada vez que acudo a eventos como el de este sábado. Galician Wines es el nombre que su organizador decide ponerle (Luis Paadin, a la sazón Master en Viticultura y Enología por la Universidad de Vigo, docente, Presidente de la Asociación Galega de Catadores, vicepresidente de la Gallega de Sumilleres Gallaecia, Delegado para Galicia de la AEPEV y de la FIJEV) con la apostilla de ser la "mayor concentración de vinos y destilados gallegos de calidad de todos los tiempos". Dejando a un lado que esto no fue así y que lograr algo similar a semejante frase es enormemente complicado quiero hacer un par de apreciaciones.

Respeto profundamente la figura de Luis Paadin. Primero, porque saber todo lo que este hombre sabe es loable y venerable. Segundo porque tratar de poner de acuerdo a dos gallegos es complejo pero poner de acuerdo a tres es sobrehumano (esto hay que ser gallego para entenderlo, pero es así) Y tercero, porque nadie se mantiene en "la cresta de la ola" durante décadas en algo tan voluble como el mundo del vino, la gastronomía y la hostelería sino es gracias a su saber hacer y capacidad. Esto por una banda.

Por otra. Me pasa con los  eventos de Luis Paadin que no se que se pretende de mi. En esta ocasión, con la presencia de 8 mesas y con unos 9 vinos por mesa (destilados incluidos) la pretensión de la organización era que se probasen los vinos con moderación (lógico)... pero sin escupideras. La idea  era que los catadores, amateur o no, probasen lo que considerasen sin escupirlo lo cual, aunque posible, podría terminar con muchos de los presentes saliendo a gatas de tan magno evento (en mi humilde y casta opinión, ojo) Yo ni lo intente y, aunque no escupí, tampoco pude catar ni de lejos lo que seria de mi interés.

Además, las ausencias destacadas de una lista larga de nombres (que no voy a citar para no caer aburrido) invalida la frase que no por pretenciosa me parezca menos deseada; poder congregar bajo un mismo techo a los mejores vinos de calidad de Galicia. A día de hoy aun esta por ver ese evento pero, tened por seguro que yo estaré allí. Cuando algo así pase yo estaré. Pero este sábado no pasó.

De lo presente, decir que la organización fue ejemplar en el formato. Mesas de donde cada uno se servía el vino, que reposaba en recipientes acondicionados según el tipo (blancos y tintos), copas limpias y sin olores, espacio y la loable iniciativa de cobrar, como simbólico precio de entrada, un quilo de alimentos no perecederos que la organización dono al Banco de Alimentos Rías Altas. Chapeau¡

De los vinos catados poco que resaltar. En blancos fui quien de probar el Viña de Martín Escolma 08, Crego e Monaguillo 11, Coto de Gomariz 11, Pazo de Señorans 11, Pazo de Señorans SA 05, As Sortes 11, A Coroa 11, Emilio Rojo 11 y Stibadia 11. Nada extraordinario y correctos, en su linea, el Escolma de Luis Anxo (el 2008 no es de los mas resaltables, al menos aun no) A Coroa 11 y un curioso Stibadia 11 (D.O. Monterrei a base de ¿Treixadura?) por unos también curiosos 6 €. 

Prescindibles los Pazo Señorans y el Emilio Rojo que, si en algún momento fue distinto y especial...hace ya mucho que dejo ese lugar a otros ribeiros mas llamativos y menos irregulares. Faltaban, hay que decirlo, todos los grandes blancos de Rías Baixas en el presente. Nada de Rodrigo Mendez y sus Leiranas o Goliardos, nada de Albamar y nada en general de lo que hoy es punta de lanza de un modo de hacer vino fresco y divertido. Había mas pero ni me apetecía probarlos ni el formato me lo permitía.

En tintos mas de lo mismo, o menos, porque su numero era sensiblemente inferior al de blancos. De todos modos, reinando a gran altura sobre el resto el Gorvia de 2008 del gran JL Mateo y a cierta distancia ya un llamativo para mi gusto Memoria de Ventura de 2011, Valdeorras con buena nariz, pesada y potente pero con boca aun por crecer. Rico en sus 7 € de precio referenciado. 
En resumen. Galicia sigue necesitando, si quiere ser algún día tomada realmente en serio a nivel nacional e internacional, un evento (mejor tres, pero por algo habrá que empezar) que realmente consiga aglutinar y exponer, bajo un mismo techo, a todos los que se toman esto de hacer vino en serio, prescindiendo (o no, ya se verá) de superficialidades y fandangos. Ojalá lo vea...algún día.    






* Fotos de mi autoría. 

lunes, 11 de febrero de 2013

Que tiempo tan feliz.

La verdad es que lo de Casa Marcelo ha pillado a muchos con el pie cambiado.

Hace unos 15 días coincidía con un periodista, buen amigo y mejor persona, que por avatares de la vida se dedica alternativamente a la distribución en el sector de la alimentación y nos tomábamos unas cañas. Suele pasar que cuando nos vemos (menos de lo deseable) analizamos el sector, nos apuntamos lo ultimo de los dimes y diretes y nos consultamos vinos y productos. De esa conversación salió mi convencimiento de que a Marcelo no le iba mal, a pesar de los pesares; "no llena, obviamente, pero se defiende y aunque no esta tan bien como otros "estrellados" va aguantando. Dudo que cierre" me dijo el amigo, en quien deposito una confianza ciega por sus años de experiencia en la calle y su capacidad para medir éxitos y fracasos...hasta ahora.

Solo dos semanas después Marcelo anuncia su cierre "para iniciar algo nuevo", lo cual huele a disculpa barata de quien esta harto de llegar por los pelos a fin de mes (o de quien ve su hacienda y rentas en peligro de menguar aceleradamente). No es el primero y eso lo disculpa, en cierto modo.

Evo, Tristan, Alejandro, Santo By Martin Berasategui, Los Avellanos, Arrop, Ca´sento, Torrijos y ahora Casa Marcelo. Todos en el ultimo año y, salvo los regentados por el desaparecido Santi Santamaría, sin mayor responsable que la crisis, al menos a priori. Al menos...

Si. Porque yo creo que hay bastante mas. Muchísimo mas. En concreto, se da lo mismo que cuando a finales de los 90, al calor del éxito de Ferrán Adriá o de Juanmari Arzak, aquel que no liofilizaba, que no esferificaba, o que no usaba paté y langosta era poco menos que un tabernero de cuarta categoría, ahora mismo el que no sirve tapas "topchef" en una barra a pie de calle es un analfabeto gastronómico.

Da la sensación de que la tapa, concepto llevado a lo sublime en los menús degustación de 21 "platos" (tapas para los viles mortales)  deba refugiarse en sus cuarteles de invierno a la espera de mejores tiempos (y bolsillos). Locales donde uno se ¿sienta? en la calle o permanece en pie degustando platos mejores o peores al fresco, a la intemperie o bajo la mínima cubierta de un toldo o similar.
Cuando no bajo techo, apretado, codo con codo, humanamente constreñido en minúsculos espacios, eso si, a muy módicos precios. O no tanto.

Se hablan maravillas del concepto Abastos y, dejando a un lado lo genial de la idea, de su ejecución y de las valientes propuestas de Iago y Marcos, a mi siempre me ha costado horrores tomar nada allí. Siempre lleno (por suerte) el interior de un minúsculo local esta reservado a las reservas. Fuera, al albur de los vientos y la lluvia (en Compostela es arte pero moja igual) la comodidad es inexistente y la prisa se vuelve motor para terminar rápido. Además, comer es un placer cierto, pero ni tan barato como ir de tapas ni tan opíparo. Mas bien frugal, exquisito siempre si, pero frugal.

Que no se entienda mas queja en mis palabras que la justa. Iago y Marcos se embarcaban recientemente en la aventura de abrir un espacio frente a su Abastos inicial, con gran éxito de publico y critica por cierto, pero donde los precios no son tampoco los mas cercanos al "tapeo de emergencia" habitual sino los propios de una propuesta valiente pero arriesgada en lo económico (la calidad si que es cara, no como mantiene cierta cadena de supermercados).

Así que, ¿hacia donde tendera Marcelo?. No lo se. Supongo que el StreetXo del renombrado David Muñoz será un aliciente para dejar de exponer dinero y ahorros y apostar por hacer algo similar pero mas barato, mas popular (difícil) y mas económico...al menos para el empresario/chef. Supongo que ver como de la nada se montan dos negocios en 3 años a base de cañas y tapas gourmet a 6 euros mientras uno gasta miles de euros en lavandería, producto, técnicas y personal debe dar una envidia enorme.

Mi duda principal sobre este cambio de ciclo (lógico en lo económico, que duda cabe) pasa por conocer como se va a justificar que dentro de una década (salvo guerras y fandangos por el estilo) los mismos que ahora reniegan de la estrella, antes tan deseada, vuelvan después al modelo actual. Porque, no nos engañemos, dar de comer a 5 ganando 500 da menos trabajo que dar de comer a 500 ganando 5. Pura aritmética.

A la espera de ver que sucede con una lista cada vez mayor de "cocineros estrella" venidos a menos o reconvertidos a "taberneros estrella" me quedo con los que apostaba por esto cuando parecía articulo menor y se valoraba solo como la solución de algunos para ganarse la vida, pero sin el boato de los mas grandes. Bagos (Pontevedra) por ejemplo, donde oficia el que yo considero (y no solo yo) unos de los cocineros mas cabales e inteligentes de la cocina gallega, además de los mas desconocidos. Adrián Guerra, que lleva años haciendo cosas inverosímiles en un local minúsculo y a precios en ocasiones de risa.

Ahora que todos consideran fresco lo que muchos veíamos como normal se avecina un nuevo orden donde sobrevivir, seguir abriendo cada día, va a ser en algunos casos todo un logro. Veremos,.




* Fotos en cocinailusion.blogspot.com, myas.info y ojoalplato.com 

miércoles, 30 de enero de 2013

Prueba de realidades que no se ven.

Me acerco por estos lares en el convencimiento de que mis largas ausencias pueden ser (con todo el derecho) interpretadas como abandonos. Y aunque no lo son lo cierto es que a veces lo parecen y por ello piden, por enésima vez, humildemente perdón.

La vida son etapas y en esta a mi me toca tener la cabeza en otra parte (en mi hijo recién nacido, en mi empleo a media jornada, en buscarme la vida el resto del tiempo para salir adelante) y el mundo del vino, en concreto, me viene grande. Me niego a mancillar unas ideas y un universos que para mi son felicidad y descubrimiento con crisis, deudas, luchas laborales o pañales sucios. Por ello mis entradas serán esporádicas pero, tenedlo por seguro, "serán". Mas o menos, pero serán.


Hoy me acerco por dos motivos. Uno es el reciente ranking de vinos. Tras la correspondiente reflexión (realizada de modo mas certero y escrupuloso por el gran Mariano en su blog) me apetece decir un par de cosas "de mi cosecha" al respecto de los 10 vinos seleccionados y sus valores.
Lo resumiré en una palabra incluso; sensatez.

Contra el criterio general en la España del pelotazo, un gran vino no tiene porque costar 50 euros (y tampoco tiene por que costar 2, verbigracia). Los grandes vinos no tiene necesidad de gastar botella con cristal de tres octavos, de vestir etiqueta de diseño ni de cerrar con un corcho de Amorin del modelo a un euro en origen. Los grandes vinos no tienen porqué ser tintos por definición, ni Riojas, gracias a Dios. Los vinos grandes, los memorables, los certeros, solo deben cumplir una regla, compleja y humilde. Esos vinos han de ser "prueba de realidades que no se ven", según el lenguaje bíblico.
Embotellar la verdad, y nada mas, como algunos también definen, muy acertadamente en mi opinión.

Vinos que han de ser puramente lo que son y nada mas. Uva, tierra, sol, lluvia, tiempo y equilibrio. Ahí queda eso. Albamar lo es, Algueira, El Carro. Todos lo son. Desde su humildad extrema, producto de una época donde "tener mas" nunca fue "ser mejor", ni tener mas boletos para perdurar en la memoria.
Vinos realistas, si lo prefieren. Vinos humanos. Vinos ciertos. Certeros. Nobles. Dispuestos.
Vinos hermanos. Sensatez.

La otra cosa que me ronda la cabeza pasa por este video (gracias Joan). Si bien no me gusta el texto si me parecen apropiados el ambiente musical y las imágenes como ejemplo representativo de una parte (menor, por desgracia) de la DO Rías Baixas. La reciente llegada a nuestro país de vinos como este albariño neozelandés  (gracias Jorge Diez) pone ya frente a su mayor miedo a la DO y a los defensores a ultranza de el cooperativismo como "único sistema viable" para el desarrollo de una zona vinícola en Galicia. Aquellos que sacrificaron la diversidad y la singularidad en aras a una carrera sin fin en pos de la cantidad y la promoción como bazas únicas para elaborar vinos en esta DO en concreto. Aquellos que consideraban que promocionar "albariño" era mejor que promocionar "territorio". Aquí tenéis paisanos. Albariño somos todos. Por suerte, Leirana, Goliardo, Albamar, Tricó, Zárate, Do Ferreiro... solo hay uno.

Que cada palo aguante de su vela...si puede.  

A modo de colofón, de mis varias noches de insomnio (ahora razonado y no sobrevenido, como antes) extraigo para ustedes, amable publico, una pieza del estilo de lo que en estos tiempos de miseria humana tan en boga (Bárcenas, ERES andaluces, desahucios, robo y estafa, etc, etc). De la recientemente llevada a la pantalla grande "Les Miserables" esta pieza titulada "I Dream a dream", con interpretación de la gran Ruthie Henshall para la representación del musical en Londres, para mi la mejor de cuantas por ahí circulan. "I Had a dream my life would be, so different from this hell i´m living". Que la disfruten.


lunes, 26 de noviembre de 2012

Un par de apuntes sobre la vendimia en Rioja 2012

Recién conocido el balance que el consejo regulador de la DO.Ca Rioja hace de su vendimia este año se me ocurren de entrada un par de apuntes que me apetece compartir, máxime estando tan cerca la celebración del "III Ranking de vinos por menos de 10€" que va a tener lugar en Pontevedra este próximo 1 de Diciembre. Quiero analizar el asunto por partes.

1º Habla la nota de la DO de que "La uva cosechada ha presentado en general un magnifico estado sanitario y un excelente equilibrio madurativo entre graduación alcohólica y polifenoles, lo que permite avanzar unas expectativas de gran calidad para el conjunto de la añada".

 Partiendo de la base de que esto, esta valoración concreta, debería ser potestad de las bodegas y cooperativas en exclusiva (se supone que ellas deberían saber mejor que nadie cual es el equilibrio de su viñedo) dudo especialmente que se pueda hacer, queriendo ser creíble, un juicio general de tan importante equilibrio de un modo tan superfluo y sobre una DO que se extiende a lo largo y ancho de mas de 60.000 hectáreas de terreno. La DO confirma que se han recogido mas de "355 millones de kgs. de uva", de los que la propia DO es capaz de afirmar, como indico mas arriba que "se ha presentado...un excelente equilibrio entre graduación alcohólica y polifenoles"

 2º Insiste Rioja en dar mayor relevancia a sus vinos "de guarda" en menoscabo de las demás elaboraciones afirmando que "La buena estructura polifenólica que cabe esperar de los vinos elaborados les convierte en especialmente aptos para su crianza en barrica y larga guarda". Sin querer entrar en discusión alguna sobre si los Riojas son o no adecuados para una "larga guarda" si quiero matizar que los mejores que he bebido eran normalmente maceraciones carbónica y reservas que se salían de la nomenclatura oficial y los parámetros obligados por la DO (Crianza, Reserva, Gran reserva). En los mejores Riojas que conozco y he probado, la crianza y su duración la decidió el elaborador y no siempre cumplía los parámetros que la DO considera imprescindibles para denominar de una u otra manera a un vino en función de su estancia en madera. Mas bien al contrario, la estancia era inferior a los criterios oficiales, posibilitando así vinos donde la madera no reinaba impenitentemente sobre el vino y sus cualidades.

 3º Quiero terminar con lo positivo así que, de la nota remitida por la DO, me quedo con el aplauso a la "gran profesionalidad de viticultores y bodegas a la hora de planificar el desarrollo de la vendimia", pero me asaltan las dudas ante otra frase que afirma que "la maduración" ha exigido "realizar de una manera selectiva la vendimia para obtener la máxima calidad en cada uno de los viñedos". Es decir, ¿se han vendimiado de modo selectivo, finca a finca, parcela a parcela, 355 millones de kilos de uva tinta y blanca para "obtener la máxima calidad en cada uno de los viñedos"?. ¿Cuanta gente?

 Son solo 3 apuntes que no quiero que vayan en menoscabo de una zona donde, añada tras añada, el calificativo de "excelente" o "muy buena" acompaña a la valoración genérica de sus vendimias. Claro que esa valoración no la hace ningún organismo independiente, ¿verdad?. Ya. Normal.

martes, 20 de noviembre de 2012

El Hombre que nunca quiso reinar.


 “Hacer algo que es normal, porque algunos lo hagan mal, no me da mérito. Mérito lo da hacer un descubrimiento de algo. Yo de eso no he tenido nada”.

Decir que los Viña de Martin o A Torna dos Pasas son una anormalidad, una excepción en O Ribeiro es quedarse muy corto. Por derecho propio, los vinos de Luis Anxo, sobre todo en el caso de los tintos son, aún hoy en día, un aval de la credibilidad de una D.O. y de unos vinos en los que se había perdido toda esperanza. La creencia en que O Ribeiro era mucho mas que vino blanco a granel de pésima calidad y muy discreto gusto.

Los años 80 son, para algunos, el apocalipsis de un modo de hacer bien las cosas que reflejó durante siglos la calidad de los blancos de O Ribeiro. En la edad media, reyes de toda Europa hacían que se les enviasen a sus palacios aquellos blancos de uva Treixadura, de los que se datan plantaciones en época de los romanos y cuyo gusto y aroma son del agrado de la nobleza medieval.

Solo una razón lleva a que en los fatídicos años 80 se tomen las decisiones que, en solo 10 años, estuvieron a punto de dar al traste con siglos de tradición en buenos vinos. La avaricia.

La máxima entre los enólogos de la época es la cantidad. La vid, cuanto mas antigua, menos produce, y aunque su calidad sea enorme si lo que se pretende es saturar el mercado de botellas de vinos, un ratio de 2 a 4 quilos por cepa es minúsculo. Hace falta mas y esa máxima lleva a la toma de decisiones tan drásticas como absurdas.

Profesionales y propietarios deciden arrancar las variedades autóctonas, de las que se tiene noticia documentada de su existencia en el lugar desde los siglos XV o XVI y replantar uva blanca, si, pero de otra clase, mayor tamaño y ratios de producción por planta muchísimo mayores. En este afán, se cuela en la zona la uva Palomino, natural del sur de España, de gran tamaño y que produce litros y litros, si, pero de un vino de muy inferior calidad, pobre en todo salvo en su cantidad y sin ninguna relación con los suelos de la zona.

Este periodo deriva en una fatídica herencia. La de que O Ribeiro es un vino menor. Es tanto así lo que sucede que, después de la creación de la D.O. Rias Baixas, son sus albariños los que ocupan el primer puesto en la competencia por ser el mejor blanco gallego. El Ribeiro pasa así a un segundo plano, entendido por el consumidor como un vino sin pretensiones, barato y de consumo masivo, si, aunque a un coste ínfimo.

Así las cosas, en 1990, la presencia de uva autóctona se ha reducido drásticamente en los blancos y casi a desaparecido en lo que a tinto se refiere. Caiño, Souson, Lado, Ferrol, uvas de las que se tiene constancia pero que han sido sistemáticamente erradicadas para ser substituidas por otras inferiores pero de mayor capacidad productiva.

Es en ese contexto cuando Luis Anxo decide iniciar su proyecto, un proyecto que no tiene claras trazas marcadas, que va reformulándose y creciendo a medida que las previsiones y el mercado lo exige, que comienza por los blancos, siempre a base de Treixadura y que termina con tintos, rescatados cepa a cepa, finca a finca, hasta confeccionar una base desde la que lanzar al mercado una de las obras mas intensas y exageradas de la viticultura en Galicia; A Torna dos Pasas.

“Hacer algo que es normal, porque algunos lo hagan mal, no me da merito. Merito lo da haber descubierto algo. Yo de eso no he tenido ninguno”. Este es Luis Anxo Rodríguez (Arnoia. 1962), un artesano que no cree que hacer cinco vinos (dos blancos, dos tintos y en ocasiones una segunda marca, para no desvirtuar la calidad en años especialmente productivos) es algo normal, que si los demás no hacen es porque no se encuentran en sus condiciones. Y punto. Ni excesos ni alaracas ni fuegos artificiales.  

Luis Anxo es directo. Sabe lo que quiere y lo que pretende. Durante 5 años ha sido presidente del Consejo Regulador de la D.O. “porque no surgió otra persona y me lo pidieron”. Una experiencia, ser el máximo responsable del organismo rector de la calidad del vino en una D.O. que renegó de la calidad en los ochenta, que le ha dejado huella.
“Fue una experiencia e intenté hacerlo lo mejor posible. En algunas cosas se acertó y en otras no. Hubo elecciones y yo ya no participé. Iba para cuatro años y al final fueron cinco. Es suficiente”

Los viñedos de Luis Anxo son un puzzle. Superficie, unas 2,7 hectáreas, numero de fincas “no lo se, perdí la cuenta”. Llamar fincas a lo que Luis Anxo ha ido reuniendo a lo largo de mas de 20 años es una falta de respeto a las “fincas” consideradas como tales, por ejemplo, en La Rioja. Retazos, desde los 20 metros cuadrados hasta los 2000, en propiedad algunas, otras cogestionadas, algunas alquiladas. Un mapamundi de Treixadura, Caiño, Souson… blancas y tintas, algunas mas jóvenes (mucho del viñedo autóctono en O Ribeiro fue replantado en los últimos 15 años, ante la devastación producido por el comentado apocalipsis de los ochenta) otras centenarias o casi.

Y cuando uno se pasea por estas tierras, Laixa (Arnoia) por ese enorme manantial de trabajo, tradición, raza, por esos parajes de verde y ocre, de fruta, uno entiende el porqué. Porqué renegar de los enólogos mas mercantilistas que le decían que todo debía ser como siempre, ¿porqué lanzarse a la búsqueda de variedades tintas recuperándolas en los mas inhóspitos parajes de la provincia?. No.  

Hacer estos vinos implica riesgo, pero hacerlos bien implica voluntad. Luis Anxo huye de personalismos; “ Pero vamos a ver, si no le rendimos culto al equipo de frio o al que da el sulfato, ¿Por qué se lo damos a quien le pone nombre?. Yo no tengo derecho a arrogarme una parte mayor de protagonismo (…) Esto del enólogo estrella es una tontería, ahora bien, cada cual que piense lo que quiera. El bodeguero es un elemento mas. Elevarlo a los altares, por lo menos en mi caso, es una falacia. Mi nombre esta en las botellas porque alguien tiene que firmar. Esto de “me voy a hacer un vino al Somontano y soy muy bueno” no es así. Aquellos a quienes le imprima confianza mi persona y decidan probarlo, perfecto. Pero yo soy solo un 10% de ese vino. Es mi modo de entenderlo y lo que creo, pero cada uno es libre, faltaría mas”

Este es Luis Anxo Rodríguez que, aunque no lo crea, dice mucho de si mismo en sus vinos.



Vinos.

Blancos

Viña de Martín “Os Pasas”: Treixadura y Albariño en diferentes porcentajes (sobre todo Treixadura). Fermentado en acero inoxidable y reposo en botella. Entre 11 y 15 euros al consumidor final. Máximo 12.000 botellas

Viña de Martín “Escolma”: Treixadura, Lado, Torrontés y Albariño. Con una crianza en barrica de roble francés del bosque de Allier de alrededor de 12 meses (a criterio del elaborador). Entre 18 y ? euros al consumidor final. Entre 800 y 2000 botellas.

Eidos Ermos: Treixadura, albariño y otras. Solo se elabora en años en los que la producción obliga a un mayor selección de uva para dedicarla a las marcas principales. Habitualmente se comercializa. Entre 6 y 8 euros al consumidor final. Numero de botellas indeterminado (cuando sale, mas de 20.000)

Tintos

A Torna dos Pasas: Brancellao, Caiño y Ferrón, con Fermentación y maceración tradicional entre 28 y 30ºc. Reposo en botella. Entre 11 y 15 euros al consumidor final. Entre 2.000 y 5.000 botellas, según la añada.

A Torna dos Pasas “Escolma”: Brancellao, Caiño y Ferrón. Fermentación maloláctica en barrica de carballo gallego y envejecido en roble francés Allier donde permanece 12 meses. Reposo en botella otros dos años. Desde 20€ hasta ?€ al consumidor final. Entre 500 y 2000 botellas, según añada.


Actualización; Está por salir al mercado en fechas próximas el que será sexto vino de la bodega, un blanco singular procedente de una única finca en Rivadavia.  Viñedo viejo y básicamente treixadura. 



*Apunte: La entrevista fue realizada en gallego y las respuestas en el mismo idioma. La traducción al castellano se hace para mejor comprensión de quien pueda pasarse por estos lares sin ser gallego o conocer el idioma.