martes, 20 de septiembre de 2011

Millones de razones.

Anda el personal soliviantado en Rías Baixas a la vista de que la vendimia confirma en kilos de uva las previsiones de los viticultores, que consideraron "escaso" el incremento del 15% en el rendimiento por hectárea que en pleno mes de Agosto autorizo el consejo regulador. En cristiano, cada viticultor paso de poder cosechar 12.000 kilos por hectárea a 15.000 kilos. Las previsiones hablaron de 38 millones de kilos de uva... si, si, 38 millones de kilos.

Leo que la vendimia esta dando de si lo que se aguardaba y me pregunto que van a hacer con semejante cantidad de uva. Una uva de calidad ínfima (la mayoría) manejada por cuatro cooperativas muy concretas que, según denuncian algunos sindicatos, acabará creando una bolsa de "uva B" que derivara probablemente en la situación vivida en años pasados, con centenares de viticultores sancionados por incremento de cupo.

Y no dejo de pensar en los rendimientos por hectárea autorizados en, por ejemplo, Burdeos (5.000L/Hec), Chablis (5.800L/Hec) o Saar (Alemania. 3800L/Hec). ¿De que vivirán estos viticultores y productores?, Seguro que solo de subvenciones de la unión europea, hacinando sus producciones en cooperativas para la producción de vinos de baja calidad... ah, ¿no?. Ya.



Supongo que lo que ocurre es que, dotados por un hecho divino, los viticultores de Rías Baixas tienen la inmensa suerte de cosechar las uvas que Dios ha tocado con su bendito dedo. Solo así se explica que el consejo regulador insista año tras año en su frase lapidaria "estamos ante una cosecha excelente" mientras, año tras año, el consumidor especializado (al otro le da todo lo mismo) abandona cada vez mas el albariño por la caída libre de su calidad general. Ojo, general. Quedan y cada vez surgen mas profesionales que, preocupados por la calidad o por hacer perdurable un modelo de vida en el campo se deciden a embotellar su albariño fuera de la dictadura de las grandes marcas y cooperativas, con resultados variables pero habitualmente mejores que en el caso de los albariños masivos.

Y es que, recurriendo a la frase de la legendaria Celia Cruz "no hay camas pa tanta gente". Año tras año se constata que los precios por kilo de uva cosechada de hace diez años eran irreales y que el mercado, asolado como todos por la crisis, exige calidad a precios asequibles o, en un salto mortal, grandes marcas internacionales a precios imposibles. Chablis Premiere Cru, Borgoñas legendarios o blancos alemanes e italianos vuelven a sus "cuarteles de invierno" mientras el albariño que "traspasaba fronteras" retorna al modelo nacional por antonomasia... saturar el mercado.

No se que pasara pero diré aquí que la inmensa mayoría de los viticultores de la DO Rías Baixas no me dan ninguna pena ni creo sensatas o adecuadas sus demandas. Quieren cosechar mas, no mejor, y como consumidor debo decir que no. Yo se que albariño quiero, se quien lo produce y se que, con altibajos, sus vinos me aportan garantías de experiencias buenas y recordables que otros no me merecen ni me ofrecen. Por mi pueden cosechar 15.000 quilos o mas. Sea como fuere es imposible que quien embotella millones de envases me garantice que el suyo es "uno de los mejores albariños de la DO". Es falso por muchas razones pero, sobre todo, porque desconoce que hacen con sus uvas sus mas de 400 cooperativistas (apliquese a cualquier cooperativa y se acertara). ¿Que viene difícil el año?, ¿que con estas cantidades la cosa pinta mal?. Se siente... seguro que alguien lo quiere. No hace tanto, los camiones venían de la meseta a traer... quien sabe. Ahora al menos tendrán razón de ser..

jueves, 15 de septiembre de 2011

Vanguardia.

Esto de beber y comer es como todo. Cuando la Bauhaus inicio su trayectoria como la Escuela de diseño y arquitectura alemana en 1919 fue directamente considerada una aberración y sus creaciones criticadas al extremo. No digo nada de Mozart (un "hippy"), el surrealismo o Dalí (un drogado) o de Ferran Adriá (un químico).
La vanguardia tiene de especial lo mismo que ese tipo que encabeza la marcha en el bosque... que puede ser el primero al que se coma el oso, aunque también será el primero en ver la meta.

La vanguardia en cocina ha sido un determinado modo de hacer las cosas que buscaba una sublimación de la técnica y los medios, basando los procesos en nuevas técnicas, nuevos aparatos o nuevos productos (o viejos productos con nuevas formas y aspectos). Así, la nueva cocina tendió al minimalismo, la pura experimentación técnica o la renovación de viejas recetas, actualizadas hasta el extremo. La modernidad, mal entendida, acabo por imponer ciertas máximas como la de "cuanto mas caro, mejor" o "cuanto mas difícil, mejor" sin pararse a analizar si los resultados cumplían su función que, para lo nuestro, podría ser la de dotar de nuevas experiencias gastronómicas a los comensales. Sin mas. Nuevas y estremecedoras experiencias, agradables, sorprendentes pero comestibles y disfrutables. No siempre ha sido así.



Pienso que a veces hacen falta referencias. El Bulli lo es (lo fue y lo será) pero, ahora que no encabeza, ahora que ha querido "ascender" al Nirvana particular que inaugura con su presencia. Ahora que ha abandonado el mundanal ruido toca buscar otras vanguardias. Otras mas cercanas.

Abastos 2.0 es un establecimiento hostelero. Hasta aquí las definiciones (no las comparaciones, que no existen) posibles en base al lenguaje conocido. Ahora la vanguardia. Este bar sin barra, esta taberna sin mugre, este restaurante sin mesas (en plural) es a día de hoy la punta, el frente, el extremo de la vanguardia culinaria en Galicia. Sin neveras, cocinando al día, sin vinos fuera de los producidos en Galicia por una purísima cuestión de espacio, sin trampa ni cartón, con una cocina basada en la pura exageración de la naturalidad del mejor producto de España en su clase, esta reserva de lo que será cocina en 20 años es además el mejor referente de como trasladar lo menos mecanizable del mundo a la web. ¿Como se traslada un olor?, ¿como haces que las cosas "sepan" a algo en este entorno aséptico de unos y ceros?. No se me había ocurrido pero a Iago y a Marcos si, y lo hacen. El minuto a minuto en Facebook, en Twitter, una web 2.0 (en formación) y presencia, presencia, presencia... en prensa, en la radio, en la tele, conferencia, colaboraciones....



Desde un local de poco mas de 25 metros/cuadrados (cocina y almacén incluidos) hasta alcanzar el orbe culinario. Un concepto y aplicar la máxima. Con todos ustedes, la vanguardia.


* Fotos extraidas de la nueva web del local en www.abastosdouspuntocero.es/gl/

lunes, 12 de septiembre de 2011

De calidad supuesta, precio y un puñado de lindezas.

Leo con asombro la que se formó este verano en relación a la ultima metedura de pata de J. Miller, que puntúa en función de la dirección del viento y después ya se sabe. Leo donde Colineta como anonimos, presidentas de organismos, enólogos, cooperativistas y un periodista (este ultimo desde la moderación que lo caracteriza) se cruzan diferentes calificativos en relación a lo bueno, regular o malo que es un vino que cuesta 1.50€ y al que un señor de los EE.UU (o de México, da igual) a puntuado pensando que era otro vino y.... en fin, el corral de la pacheca. Pura Zarzuela.

El tema es para dar de si, lo entiendo. La habitual incorrección de los medios generalistas donde todo se resume y sustancia hasta la mínima expresión (Parker es famoso puntuando vinos = Parker dice que este es de 90 puntos = Este vino es la releche) ha llevado a algunos a creer que lo que embotellan es de una calidad que no es, solo porque lo dice un señor que dice también otras muchas cosas y todas ellas en función de criterios que poco tienen que ver con la calidad de un producto.

No voy yo a discutir con nadie sobre si este vino es o no impresionante o sobre si lo que aquí se ha destapado es un escandalo de sobreprecio en los demás vinos (para nada) o si en realidad cuando Parker puntúa con 90 puntos a un vino al enólogo hay que canonizarlo. No. En realidad veo como siempre un debate que no se sostiene en cientos de palabras. Porque todo en este mundo es tan simple como parece. Si el vino en cuestión fuese descomunalmente bueno no costaría 1.50... ¿porque?. Porque a la primera reunión de socios de la cooperativa en que se evaluase que ha habido una demanda muy superior a la oferta y que esto va a continuar, el numero de cooperativistas que a voz en grito pediría una suba del producto seria igualmente proporcional al numero de anónimos que se ponen a opinar sobre vino en un blog donde nunca paran ni de casualidad. (no se si se ha entendido, pero espero que si)



Todo esto de los puntos yo lo coloco a veces al mismo nivel que lo de los premios. Se premia en base a una serie de criterios, como cuando se puntúa, y premian personas concretas que tienen gustos, prejuicios y pasados concretos. Y en nueve de cada diez catas de los mismos vinos esas personas y grupos no coinciden jamas. Nunca. ¿Porque?. Porque son personas, no maquinitas. Ahí reside el quid de la cuestión.

Tengo delante el listado de ganadores en relación con la XXIII Cata de Viños y XIII de Augardentes de Galicia, que otorga la Consellería de Medio rural. 185 vinos de 135bodegas de las D.O´s gallegas se presentaron ante un panel de cata compuesto por 12 expertos. Estos (desconozco sus identidades) afirman que, en su opinión, Coto de Gomariz fue el mejor Ribeiro, Galgueira el mejor Valdeorras, Señorio de Rubiós el Rías Baixas de mejor calidad, Terra do Gargalo el primer Monterrei y Rectoral de Amandi el Ribeira Sacra mas puntero. Vale. Pudiendo coincidir en algo (en Ribeira Sacra en nada) en la mayoría de casos no puedo discutir para nada el resultado. Ni se si se presentaron todos, ni se si lo hicieron en igualdad de condiciones, ni tampoco se si es el precio un criterio a tener en cuenta. Desconozco los pormenores y, aún aceptando cierto grado de representatividad al concurso, entiendo que no puede ser tomado (ni este ni otro) como palabra de Dios. Nunca.

Por la misma regla de tres, desconociendo los pormenores bajo los que Parker decide, no puedo aceptar su criterio mas que como un mero ejercicio de soberbia o un "brindis al sol". ¿Como Mr. Parker?, ¿Rua un gran vino?. Bueno, esta bien, aquí se usa para hacer de comer pero si usted lo prefiere a otros, adelante. Y también me alegra que se venda mucho. Ojala se venda todo en los "estates" y así, quien debe competir con esta forma de competencia desleal en Galicia pueda dejar de hacerlo y preocuparse por seleccionar los mejores vinos para sus clientes de verdad. Esos que firman con su nombre o nick habitual y que no se dedican a entrar en casa ajena metiendo chispas porque no coincidimos con alguien capaz de preferir un blanco Toscano a un Tondonia Blanco del 81.

Por ultimo ¿es esto representativo de los vinos de Galicia?, ¿dañara a la imagen del sector?.... jajajaja. Permitid que me ria.

¿Que imagen?...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Tomates ancestrales

Con motivo de un evento que este pasado domingo tuvo lugar en Compostela compre en un puesto cuatro tomates. Se trata de cuatro tomates feos, tipo raff pero a precio planetario, no galáctico. Dos euros el kilo, en concreto. Eran tomates rojos, pero no tanto, redondos, pero no tanto, llenos y plenos, pero no tanto y de piel lisa. Pero no tanto.
Eran tomates. Y algo como esto no se puede decir con la misma facilidad de la enorme variedad (donde yo vivo no tan enorme) de tomates, frutas y hortalizas que jalonan los estantes de las fruterías de los supermercados y grandes superficies habituales. Porque estos humildes tomates, unos tomates de los que cualquier seleccionador de cualquier cinta transportadora diría "que feo... fuera", tenían algo en particular que los diferenciaba totalmente de aquellos que se venden en eses centros de distribución. Estos tomates sabían a tomate. Así, sin aditivos. Tomate tomate.



De esto de las frutas y hortalizas que saben a lo que son se ha escrito mucho y hay también bastante demagogia publicada. No siempre lo ecológico es mejor (de hecho, cada vez menos) ni existen en muchas ocasiones motivos reales para determinados precios. Se ha usado, porque no decirlo, el miedo de determinados consumidores a las consecuencias de una alimentación basada en verduras industriales para cobrar precios indecentes por cosas que, si bien es mas caro producir, no deberían quintuplicar su precio.

Pero es que a veces no queda mas remedio que acudir al sobreprecio para prestigiar un producto que es infinitamente mejor que otro similar en la boca de quien lo consume. Estos tomates, además de ecológicos, ricos y pletóricos eran mas baratos que los raf del super de mi pueblo. Tomates como cuando comí tomate por primera vez y me gusto. Tomates ancestrales.

martes, 6 de septiembre de 2011

Lo evidente

Hay cosas que son claras como el agua. O como el buen albariño. Por ejemplo, que cuando se trata con esmero un viñedo, se es atinado en la gestión de una vendimia, se utilizan poco o nada los productos que la farmacia pone a disposición del enólogo y se es escrupuloso en la comercialización (cantidad y calidad) del vino al final, tarde o temprano, uno se sienta en el éxito.

Y esto sucede, incluso, sin que a uno lo apadrinen... o a pesar de ello. Leirana es probablemente uno de los mejores albariños calidad-precio que se elaboran en Rías Baixas y la añada 2010 una de las que ha situado en ese "status" de básico con garantias al blanco de cabecera de Rodrigo Mendez. Y no se trata particularmente de la mejor añada que haya probado de este albariño (la 2008 fue para mi superior) pero es que poder asegurar que un vino alrededor de los 10 euros ofrece con seguridad una determinada calidad, incluso en años como el que se avecina y sin necesidad de determinadas practicas no se puede aventurar sobre cualquier vino. Y sobre todo si hablamos de albariño.
Son tantas las tropelías, tantas las barbaridades cometidas por la industria en esta D.O. a lo largo de décadas que sino se ha perdido de modo irremediable el prestigio de unos blancos frescos y espontáneos como estos es básicamente porque la uva se resiste. El albariño lo aguanta todo.


Leirana 2010. 10 a 11 €

Tal vez por ello o sin relación alguna, cuando uno es cuidadoso, cuando persigue la excelencia y no la cantidad, cuando es exigente consigo mismo y sus criaturas, cuando uno se deja guiar por aquellos que no quieren que multiplique sino solo que sume, al final, llega la excelencia. Y, en mi humildisima opinión, Leirana la ha alcanzado.
Este año ha habido mejores albariños, se me ocurren media docena. Pero este no falla. Ni fallara. Seguro.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Bueno venga, ya esta...

Ya. Es suficiente. Creo que un año de penitencia es tiempo mas que suficiente. Y no creáis que ha sido sencillo. No.
Después de lo que considero un fracaso sin paliativos, tras cerrar la tienda, apechugando con deudas y sinsabores, enfermo, quemado y trastocado en cosas que creía fundamentales me ha llevado mucho entender ciertas cosas. Me ha llevado mas de un año, pero pienso que hay ciertas consideraciones que es necesario que haga. Y además es necesario que las haga yo y nadie mas.

La primera de esas consideraciones es que la culpa no era del vino. Ni de mis muy incultos, cazurros y cortos vecinos. Ni siquiera de la incultura del vino, de esa tan cacareada ausencia de criterio en el consumidor o de la falta de escrúpulos de una parte de la industria (mal termino para algo que debe tanto a las labores artesanas). No. La culpa de mi fracaso es mía. Fin del capitulo auto-flajelador e inicio de la recuperación. Sin mas.

La segunda consideración pasa por lo que si hago bien. Yo escribo bien. No "bien" en el sentido sintagtico, seguramente tampoco en el académico pero si "bien" como buen comunicador, buen divulgador. Bien en el sentido de lo simple, de lo llano. Se que quiero decir y como decirlo para hacerlo entendible. Así que lo que haré será escribir de vino. De vino, de bodegas y de personas. Y aquí entronco este "reset" de mi vida alrededor del vino con la tercera consideración.



Y es que hay cosas que sigo creyendo. Creo en el vino hecho desde la pasión y el amor a la tierra. Creo en los vinos libres, libres de sustancias innecesarias para su mejora sin artificios ni juegos de manos y libres del "establishment" del vino. De ese que dice que media docena de señores dicen que esta bien y que esta mal. Todo esto lo digo en el entendido de que coincidir con los "gurus" no es ni bueno ni malo. Es casualidad. Así que si Parker, Peñin o quien sea y un servidor coincidimos será porque nos gusta el mismo vino. Poco mas.

Por ultimo, creo justo que hable de lo que tengo mas próximo y fresco, así que me voy a dedicar básicamente y mientras nada me lleve a lo contrario a hablar de Galicia. Tiene poco, algo, de nacionalista y mucho de realista. Vivo aquí y aquí encuentro cosas con las que no me topo tan facilmente fuera de aquí. Si son buenas para todos o solo me lo parecen a mi es algo que no depende de nadie mas que de cada uno. Yo creo lo que creo y en lo que creo y poco mas puedo hacer que ser honesto, fiel y certero en la medida de mis posibilidades.

Dicho esto, en breve, la vendimia. Quien donde y como... A quien haya podido fallar, mil perdones, quien crea que soy mala persona o un sinvergüenza seguro que acierta. Solo espero que aquellos que considero mis amigos lo sigan siendo. Y los que no me seguían... pues nada, haya ellos.

jueves, 7 de octubre de 2010

La relativa importancia de las cosas.

Estaba yo enfrascado en terminar ese libro del que ya he hablado en otra ocasión anterior... el de Alice Feiring dedicado a demostrar el como R. Parker y su modo de puntuar los vinos influye (¡Y cómo!) en la actitud y elaboración de vinos en todo el mundo, y me dió por pensar en esto. Dice Feiring que mientras entrevistaba a R. Parker, despues de encontrarse con un crítico (el susodicho) enfadado y respondón, harto al parecer de que se le acuse de provocar que vinos de todo el mundo se parezcan hasta el extremo de no ser capaces de identificar el terroir y las características especificas de ciertas uvas en ciertas zonas, después, digo, de tener que eludir el caracter del norteamericano, Feiring afirma que "lo que desee poder decirle fue; Querido Sr. Parker. Por favor, no contribuya mas a bajar el nivel del mundo del vino. Si el cabernet del valle del Loira, o cot, o pineau d`aunis o gamay que bebo empiezan a tener el mismo gusto que los shiraz del Valle de Barossa, tendre que pasarme al Calvados. No es que tenga nada en contra de un buen Calvados, pero una dieta constante a base de el resultaría demasiado triste y tampoco seria demasiado bueno para mi higado."

Y pienso. "Vale, ¿y qué?". Y pienso esto por una razón principalmente. Porque pienso que la escritora neoyorquina y yo mismo muchas veces, equivocamos la dirección de nuestra crítica al hablar de Parker. Mejor que al hablar de el, al pensar que el es culpable, directa o indirectamente de lo que sucede, de la standarización del vino como vulgar bebida, preparado quimico a base de uva mas bien. El ha sido solo, ahora lo veo, el vehículo, pero la auténtica culpa la tienen, en primer lugar, la industria. O mejor, la existencia de una industria. Un ejemplo.


Existía en plena DO Rias Baixas un viñedo. La finca, conocida como Figueiró, albergó y alberga un viñedo de tinto autóctono, Caiño, Souson y Brancellao que dió en muy buenos vinos durante un tiempo. Estos vinos eran los Torroxal, conocidos y probados por algunos de los que por aquí se pasan. En Junio de 2009 el grupo Valmiñor, autor de varios albariños y encuadrable en lo que yo considero que es, sin lugar a dudas "industria" del vino, compro Torroxal y todo su viñedo, incluida la finca Figueiró y sus uvas tintas. Hasta aquí todo correcto. Hasta aquí.

Ayer, después de algún tiempo, tuve ocasión de probar el nuevo tinto de Valmiñor (Valmiñor tinto, a secas). No voy a extenderme, simplemente diré que a mi no me gusta, que tras una nariz con notas generales a las variedades (atlántica, según define la propia bodega) pero sin peso de fruta ni rasgos especialmente llamativos, se esconde una boca vacía, ausente, sin carne, sin peso y sin vino. Nada de la presencia, la frescura si, pero tambien el cuerpo y el sabor que si tenia, por ejemplo, el Torroxal de 2004 o 2005. Vinos de presencia, caracter, nariz abierta, aroma limpio y profundo, muy expresivo de fruta roja madura, con notas florales y de especias. Vinos raciales, que en boca daban o quitaban, pero muy personales, dignos representantes de las uvas atlánticas de las que procedían. Nada que ver con este producto nuevo. Nada que ver con lo que ofreció el mismo viñedo en otras manos y bajo otros criterios.


Dicho esto, no dudo lo mas minimo que se venderá todo. Seguro. No sé ni su precio ni cuanto se hizo pero se venderá. ¿Por qué?. Pues porque responde a un criterio, a una linea, marcada por un mercado y por un equipo de marketing. El criterio es que sea fácil de beber, dejando a un lado si es o no representativo de las uvas de las que se supone que viene. La linea, que encaje en un formato, en un "nicho" de mercado, el de los vinos sencillos y sin complicaciones. El mercado, el de los que buscan cierto grado de "identidad" pero no tienen demasiado conocimiento o interes en el mundo del vino. Solo beber, un dia, en grupo o en pareja, con un pulpo a feira o picando algo. El marketing hará lo demás, seguro. Y a vender.

Ahora bien, todo esto es puramente relativo. ¿A quien le importa que esas uvas y su estilo, su racial calidez, su nariz explosiva, respondan a las pautas naturales de la uva y el suelo donde se asienta?, ¿alguien, fuera de un pequeño círculo, cree imprescindible que la Brancellao, la Caiño Tinta o la Sousón sean consideradas por si mismas y no tras las formulaciones o acciones de un tipo de industria?. Seguro que no. La rentabilidad de un proyecto vinícola no depende para nada de esto. Ni de Parker. Ni por supuesto de Peñin. La rentabilidad de un vino, por desgracia, depende solo de cuantas personas están dispuestas a pagar por el. Y por ciertos vinos, por razones que poco o nada tienen que ver con como esta hecho, hay mucha gente dispuesta a pagar mientras que por otros, menos publicitados, menos extendidos y posicionados en el mercado, menos ajustados en precio porque las prácticas para su producción son mas caras, por estos últimos, el número de compradores dispuestos a pagar lo que sea, es mucho menor.

La opinión de Parker es tan relativa como muchos de los vinos que puntúa. Tan relativa como la mía... aunque seguro que a mí me sigue menos gente que a el. Lógicamente...

viernes, 1 de octubre de 2010

Moulin-a-Vent "Les Michelons" 2008

Bueno, vamos al lío. Cosas que me voy probado cuando puedo y me dejan. Este Beaujolais lo tenia en la tienda desde hacia unos meses y le tenia muchas ganas. Se trata de un Gamay 100% pura cepa, 8 meses de Barrica y recomiendan de 3 a 6 años de botella, aunque como suele pasar mi poca paciencia me ha empujado a liquidarlo ya.


No me ha parecido mal vino, al contrario, me ha gustado bastante aunque el corte no es nada parecido al de un Beaujolais Nouvo (ni siquiera al de los buenos, "Vin de Pais de Gaulles" y demás). Aquí, salen violetas, clásicas de la variedad, fruta a cascoporro y en boca acidez pero controlada. Me he guardado otra para dentro de un tiempo. Veremos entonces. Pinta bien y era económico para el caso (entre 10 y 15 euros). Buen vino.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Una y mil veces mas...

Aquí estoy.

Tranquilos, no voy a explicar la concatenación de situaciones que me ha llevado a una prolongada ausencia aquí, en este lugar, entre mis amigos. No voy a aburrir hablando de fracaso empresarial, ruina, bancarrota o enfermedad. No vale la pena. Además, lo bueno de los tiempos pasados, como voy descubriendo, esta en ver que queda, que vale, que permanece y que cosas simplemente se desvanecen o desaparecen. Queda lo aprendido de un mundo apasionante, universal, desmesurado y redondo. Se van los sinsabores, la sensación de vivir rodeado de patanes, de personajillos pagados de si mismos, de crédulos que alaban al primer pseudo-profeta que les apunta con el dedo y les cuenta cuatro trolas verosímiles. Gente menor.

Queda lo bueno. Amigos de los de verdad, que hacen cientos de quilómetros para verte, para saber de ti, que te llaman mas de lo que lo hacen tus (ejem) supuestos amigos de verdad. Gente potente, de raza, de la que queda muy poca. Me los guardo, ellos lo saben, como oro en paño.

Y sobre todo, queda el vino. Las alegrías que este elixir, una vez conocidos sus vericuetos mas primitivos, los mas accesibles, le puede deparar a alguien como yo son innumerables. Vivo y bebo en base a sensaciones que en ocasiones me han superado. Sabores y olores que me han abierto puertas a sensaciones que desconocía. Evocadoras y profundas. Como el vino. Mejor, como algunos vinos. Porque otros...


He conocido la otra cara de la moneda. Es oscura pero sobre todo es enorme. Abarca a un segmento descomunal de la industria. La industria. Una palabra que me parece mal usada para hablar de arte. O de artesanía. Algunos se preguntaran ¿que ha despertado a este tío después de tantos meses?. Pues eso, la artesanía.
Hace unos días me hice por fin con el libro de Alice Feiring "La batalla por el vino y el amor o como salve al mundo de la parkerización". Dejando a un lado el titulo de la obra (algo pretencioso seguramente) la verdad es que esta lleno de verdades como puños. Coincido probablemente con el 90% del texto y esto, para quien me conoce, resulta seguramente difícil de admitir. Pero es que hay cosas que, si para mi son claras y nítidas, la "industria" no las ha interpretado igual. Y yo lo he visto.

He sido testigo de vinos manipulados al extremo, de una anormalidad disfrazada de "tecnología" o "medios técnicos" o directamente "ayudas químicas" que me han llevado a la nausea y la vergüenza. He observado como, para algunos, la adición de extracto de roble o tanino de castaña es normal y para nada incompatible con "vinos de autor" o vinos de "alta expresión". Pues si, es cierto, expresa una alta falta de ética y respeto al consumidor. Pero es que esta pieza, el consumidor, falla. Mas que una escopeta de feria.

Lo hace reiteradamente, primero por no leer, segundo por no exigir respeto y tercero por dejarse seducir por el marqueting o, lo que es aún peor para mi, el precio. No discuto que deban existir vinos elaborados así, del mismo modo que no me parece mal que existan los refrescos de cola. Claro que estos últimos son tan naturales como el detergente, pero legales y bebibles. Mi queja, mi indignación, pasa por que quieran tomarme por tonto. Un vino, como describe Feiring, cuya etiqueta debería rezar "Este vino fue desalcoholizado mediante ósmosis inversa y suavizado con microoxigenación. Ingredientes: agua, alcohol, uvas, tanino de castaña, extracto de roble, serrín de roble, levadura modificada genéticamente, urea, enzimas, zumo de uva, ácido tartárico, bentonita y Velcorin". Esto, creo yo, vino no es. Es bebible, no es mortal su ingesta esporádica (eso parece) y se vende con etiqueta pero vino, como yo lo interpreto, no es. Lo creía antes y lo creo mas aún ahora.


Pero, resumiendo, no he vuelto solo para esto. He vuelto para hablar de los vinos que me gustan, de la comida que me gusta y para dar cuenta de ello, además de para combatir, que lo tengan por seguro los que lo duden, a los " etiquetadores creativos" que llaman a lo que embotellan vino cuando resulta evidente que si algunos podrían etiquetar sus botellas con la leyenda " Uvas y residuo mínimo de azufre (cien partes por millón o menos)" lo que aquellos hacen no lo es.

Por comenzar con casos concretos, me estoy probando estos días los vinos de "La bodega de Alboloduy" del amigo Paco Calvache. Vinos mediterráneos que se definen solos. Plenos, alcohol (aunque controladito, la verdad, para esos calores) y aromas varietales de las uvas usadas (Tempranillo, Syrah, Garnacha o Cabernet Sauvignon). Lo probado hasta ahora, digo, me ha gustado, aunque no conozco precios ni cantidades. Lo puntualizare a lo largo de la semana, prometido.

Bueno, aquí estoy, libre de ataduras, cerrando capitulo aún y cortando los últimos "flecos" de los últimos tres años profesionales de mi vida. Espero que sigáis por aquí y poder atenderos como la mayoría os merecéis, tras el apoyo que me habéis trasmitido. Un enorme abrazo a todos y nada... que ya llegué.




*Las fotos, la primera del viñedo casi centenario de Abel Mendoza en San Vicente de la Sonsierra. La segunda, Sierra Cantabria de buena mañana...

jueves, 22 de julio de 2010

Volvere.

"Fuera de la noche que me cubre, negra como el abismo de polo a polo, agradezco a cualquier dios que pudiera existir por mi alma inconquistable.

En las feroces garras de las circunstancias ni me he lamentado ni he dado gritos.
Bajo los golpes del azar mi cabeza sangra, pero no se inclina.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas es inminente el horror de la sombra, y sin embargo la amenaza de los años me encuentra y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecha sea la puerta, cuán cargada de castigos la sentencia.

Yo soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma."

William Ernest Henley .