jueves, 16 de mayo de 2013

El alma y los males necesarios.

Tal vez sea solo cosa mía pero, de un tiempo a esta parte, me da la impresión de que cierta forma de descripción de un tipo de vino hasta ahora reservada a un submundo friki y denostado como aquel al que creo que muchos pertenecemos se está poniendo de moda. Y la moda, como casi todo lo efímero, es peligrosa.

Leo por doquier cosas sobre "el alma de los vinos" y me preocupo. No tanto por lo que tiene de positivo, que por una vez lo que es un hecho para unos pocos se vuelva normalidad para todos los demás, sino mas bien por en boca (o tecla) de quien leo esto de "el alma" de los vinos y a santo de que y en que contexto..etc.
No creo que el macroevento que el amigo Paco Berciano y su gente tienen previsto celebrar en Burgos ( y que algunos hemos preferido llamar de un modo mas prosaico como "la madre de todas las catas") tenga nada que ver en esta ola de sentimentalismo vinícola. Paco respeta profundamente la palabra alma y lo demuestra a diario, en su selección de vinos y en el modo en como se dedica en cuerpo y, precisamente, alma a ellos. No es una broma lo de Paco y el alma de los vinos únicos. Cosa muy seria. No todo el mundo dedica vida, salud y hacienda a algo tan voluble y cambiante como el gusto personal. Nadie. Salvo que esté loco o ame con pasión lo que hace. Yo creo que Paco es de los segundos.

Otra cosa es otra cosa. Me ha gustado algo en la lectura de este enlace a un articulo de Meritxel Falgueras para su blog en la pagina de la SER. No es mi estilo, no me mal interpreten, pero me ha gustado esta frase final "El vino perfecto no existe, aunque tal vez no nos gustaría. El vino, como las personas, nos gusta o no por lo que es, no por el análisis de sus propiedades si no por su autenticidad" Correcto para mi, al menos para describir al vino que me gusta. Y a las personas que me gustan.

Un tipo que parece sincero es mi tocayo Xosé Luis Sebio, enólogo de Coto de Gomariz. Sebio tiene buenos amigos en el colectivo bloguer y es por ello por lo que sus palabras en el blog que regenta (Viños de Encostas) deben ser situadas en el margen de la confianza en los que leen, bloguers la mayoría. No son, o al menos yo no las interpreto, como un ataque a este modo de opinión publica. Porque esto, para quien aún no lo haya entendido, es la opinión publica. Con mayúsculas.

Es opinión porque quien escribe lo hace desde su prisma, único y particular. Esto de la objetividad como medida del buen periodismo hace tiempo que está superado, ¿no?. Bueno, si pillo a alguno de nuevas en esto lo siento. Siento ser yo quien les diga que Papa Noel no existe (salvo si quien lee esto es menor de 12 años en cuyo caso debe ignorar estas lineas y dejar de leer, ¿que haces viendo blogs sobre bebidas alcohólicas rapaz?)
Así que, hecho este matiz, debo manifestar mi malestar (flojito eh) con lo de "La labor de los bloguers en el mundo del vino. ¿Necesarios o un mal del mundillo vitícola?. No. De mal nada.

Tal vez el prisma de algunos bloguers pase por su cuenta corriente y el de otros carezca de sentido critico (o de ganas de meterse en líos) pero que la opinión publica es necesaria y cuanta mas (y libre) mejor es impepinable. Otra cosa es el daño que ciertos bloguers puedan hacer a ciertos vinos, una afectación en la que por cierto estoy totalmente en desacuerdo. Estamos muy lejos, aunque algunos crean lo contrario, de ver que las ventas de tal o cual vino caen por la opinión que uno, cien o mil bloguers tengan sobre ese vino. Si algo así sucediese, tengan por seguro que volarían las querellas y las amenazas. Vamos, no lo duden ni un segundo.

Otra cosa es pedir que la opinión sea una opinión formada, que no se haga seguidismo o que se tengan criterios claros mas allá del gusto de un día. Vale. Pero puestos a ponerle pegas a todo, esos criterios, ¿cuales son?. ¿Los de Sebio?. ¿Los míos?. ¿Los de Nicolas Joly?. Serían tres visiones bien distintas, creo yo, de lo que es moralmente lícito o éticamente correcto en la elaboración del vino y el tratamiento del viñedo. Muy diferentes.

Y ya puestos, ¿quien estaría en posesión de "la verdad" (si tal cosa existiese)?. ¿El ingeniero, el periodista o el artista/religioso?. ¿O ninguno?.
A lo mejor, la verdad en esto del vino la tiene la levadura ML01, o la Y3079. O la D254. O las enzimas. O la ósmosis inversa. Quien sabe, la verdad suele ofrecer caras muy dispares dependiendo de quien mire. Abran la prensa cada día y verán tres países distintos. O cuatro, si leen La Gaceta.

Creo que se habla con mucha facilidad de alma sin dar nada a cambio. La salud, por ejemplo. Dar la salud a cambio de... nada. Solo por ser capaz de sentir lejanamente a que se refieren cuando dicen que un vino les cambió la vida. ¿Donde está el alma de un vino?. ¿En la viña, en la bodega, en las manos del viticultor, en la probeta del enólogo?. ¿Cuantos vinos tienen alma?, ¿todos?. ¿Solo los no comerciales, los de verdad?. ¿Un viticultor/vinicultor/enólogo sin alma puede hacer vinos que la tengan?. ¿Por qué?. Y lo mas importante, ¿le importa a alguien todo esto, o al final todo se resume en precio-valor-moda-merchandising?

Yo no me atrevo a decidir si algún vino tiene alma o si los bloguers son solo una banda de niños malcriados con mucho tiempo libre. Me conformo con que se acuerden de mi cuando me vean. Eso ya es un logro. Incluso cuando es para mal. Por algo será, ¿no?.



*Fotos de mi autoría situadas con animo puramente decorativo.

6 comentarios:

Jorge Díez dijo...

Buenas reflexiones, José Luis, sacadas de la entraña además (por lo que te conozco).
Por partes. Os envidio, porque tengo que seleccionar, se acumulan las citas y temo que seré baja en Burgos, una lástima. Ya contaréis detalles.
Al vuelo lo de Sebio porque sobre eso he escrito en su blog. Yo estoy bastante de acuerdo con la "piedra" que tira, no vayas a creer. No lo digo por ti o por otros cuantos que conocemos pero ¿no conoces un buen montón de blogueros metidos en esto con doble filo? Y generalmente con poca idea, mucha audacia y afán de notoriedad. Otra cosa es que nuestra "comunidad friki" se fragmente y los excluya, mas ¿cuántos siguen a cada cual? En fin, que ni esos casos son tan inocentes o minoritarios ni nosotros tan trascendentes como opinión. Y no es malo que alguien cercano nos lo recuerde a veces.
Y último y asunto central del artículo. Yo creo ir acercándome más a la personalidad de los vinos, a su identidad singular, cuanto más conozco sobre ellos (y sus tierras y sus gentes). No me gusta usar la palabra alma pero hay una individualidad que te comunica cosas. Y sin duda, como las personas, es tan variada... Todos tenemos más o menos claro qué tipo de gente nos gusta, aunque a todos nos toca relacionarnos con muchas más personas. Y hay distintos tipos de relación (laboral, familiar, amistad...) como también hay sorpresas, ese de quien poco esperabas y te abre los ojos. Pues igual con el vino. Claro, igual para los maníacos que nos dejamos apasionar así. Pero supongo que quien nos lea también cojea de ese pie.

María Lago Blanco dijo...

¡Largo ya de aquí! ¿Qué queréis de mí?
¿Es mi alma o es mi dinero?
Si de uno carezco y la otra es
una anomalía en esta vida.

Trozo de la Letra de "El Hombre que Casi Conoció a Michi Panero", canción de Nacho Vegas.
Podría concluirse en la importancia de lo anómalo, o podríamos salir a comprar el pan.
No operamos a corazón abierto, ni nos jugamos la vida para cargar el barco de sardinas; así que cada uno le da importancia a estas cosas desde un punto de vista limitado. Pero bueno, escribir es barato, seas albañil, parado, periodista, o bodeguero. Allá cada cual con su conciencia.

Roberto Juncal dijo...

Muy interesante el tema, voy a intentar no soltar un ladrillo, pero generalizar siempre es un problema, las mismas dudas que surgen de los blogueros a mi me surgen de otro aspectos vitivinícolas, los críticos de guías o periodistas, ya sean en papel o virtuales, catan a etiqueta descubierta y tienen en cuenta la trayectoria de la bodega en el tiempo, pero ademas tienen servicios de asesoramiento y marketing de bodegas, los periodistas escriben criticas en medios, pero también tienen empresas que editan revistas que viven de la publicidad, publicidad de vinos y bodegas, ser Bodega Ejemplar del mes en una revista tiene una tarifa asignada, a lo mejor no admiten a Coes o Savin como bodega ejemplar, pero tu espera 3 meses sin encontrar ninguna y la que pague aparecerá, a cambio también un vino de esa bodega en el maridaje propuesto con un queso o en una recomendación.
Hasta que punto puede un critico de vinos ser parte de una empresa dedicada a la venta de vinos, desde luego para mi tiene que esforzarse el doble para demostrar su imparcialidad. O no va a opinar de los vinos que venden en su web
Yo tengo una tienda pequeña en una capital de provincia, una pagina en facebook con pocos seguidores y varias veces se han puesto en contacto conmigo Bloggers solicitándome artículos para probar y comentar en su blog, vamos que es triste pedir pero es mas triste de robar, si me lo piden a mi, que no pedirán a los fabricantes. Recuerdo el comentario de un blogger gastronómico gallego, "a mi lo que me importa es el contador de visitas del blog", desde ese día no entro en su blog.
Sin duda hay mucha gente escribiendo en internet, al igual que hay muchos vinos en el mercado, el lector que tenga realmente interés acabara siguiendo a los bloggers que le aporten cosas con "alma" al igual que el consumidor apasionado de los vinos acaba bebiendo vinos con "alma".
Lo siento por el ladrillo habitual.

Jorge Díez dijo...

Muy interesante tu aportación, Roberto, como siempre. Aunque sabido es bueno que lo diga alguien desde tu punto de vista y que lo haya "sufrido" en carne propia. A ese tipo de personajes me refería yo en mi comentario, entre otros.

Toni dijo...

Yo soy la personificación de lo prosaico y eso del "alma" de los vinos no lo acabo de entender. O me gusta o no me gusta o no me da más.

Y no hay más.

José Luis Louzán dijo...

Jorge;

"Por partes", como decía el descuartizador de Kentaky..
Lo de Sebio es positivo pero solo hasta el momento en que uno decide discernir que se refiere a "un tipo X de bloguero con pocos o ningún valor, ética y muy dispuesto a venderse o regalarse al mejor postor. Pero yo, tras entenderlo así, creo que hasta esos hacen falta. El sustrato de la libertad de expresión política está en los extremos. La libertad que unos y otros tienen para decir lo que les parezca (por muy burro o timorato que sea) es la que me permite a mi opinar con serenidad y respeto. Así que, aunque parezca que sobran, esos extremos (por blandos o por iletrados) nunca sobran.

Sobre lo otro, la personalidad de los vinos, el alma... da igual como se le llame, todo gira alrededor de un mismo punto. El carácter, la individualidad, las palabras son muchas pero llevan al mismo camino; que nos gusten porque nos gustan y porque son diferentes y especiales. Sin mas.

María;

"La importancia de lo anómalo". Esa me gusta como descripción. Alma tiene menos letras y aunque no lo creas escribir, según el caso, no tienen absolutamente nada de barato. nada de nada ;-)

Roberto;

Coincidimos en prácticamente todo sobre la "independencia" de la critica. Yo voy mas allá y, aceptando la subjetividad individual de cada uno a la hora de opinar sobre gustos (que ya tienen tela) creo que el mínimo que se podría exigir pasa por eso, por no estar a la vez en misa y repicando.

Sobre personajes de ese tipo no me postulo porque sino me cruzo y no quiero. La "jeta" del personal es espectacular a veces...

Toni;

Precisamente se trata de que lo "practico" no nos prive de lo "emotivo". Yo tengo una especie de "panteón de vinos ilustres" en mi cabeza, cosas que me gustaron, por descontado, pero que ademas me sorprendieron, me hicieron crecer o me aportaron algo mas que el puro placer de disfrutar de un vino cojonudo. A eso me refería con alma.

Claro que no todas las cosas tienen que ser para todo el mundo. Ni importa demasiado, la verdad. Lo importante es disfrutar.