lunes, 13 de agosto de 2012

Embotellando la verdad.

En los últimos meses desde mi anterior comparecencia por estos lares he vivido una serie de experiencias que me han provocado la reflexión que da titulo a esta entrada.

Creo firmemente que hemos sido engañados. Los medios de comunicación, la industria, personas y personajes vinculados al mundo del vino y a su difusión, entidades e individuos con relación directa con la denominada "cultura del vino" han vendido un modelo que, como poco, debo calificar de falso. Falso e interesado.

Si, ya se, "mas de los mismo". Si, puede. Pero no puedo por mas que dar a conocer mi verdad, que puede ser o no la verdad de lo que he visto y me ha sido enseñado por personas que, como poco, son puros Quijotes de la viticultura, auténticos exploradores de un retorno a las bases de esto de hacer vino con honestidad y amor por la tierra. Y todo ello, y aquí esta el quid de la cuestión, sin dejar de lado que esto, al fin y al cabo, es un negocio y debe dar beneficios.

Debe darlos por el bien de los proyectos pero sobre todo por el bien de su continuidad. Entonces, si para que en Cebreros (Ávila) Guillermo Fernandez  y sus socios elaboren La Movida, la mejor Garnacha que yo he probado en suelo nacional (lo cual tampoco quiere decir mucho, la verdad) hace falta una lucha por la viabilidad y esta es posible, ¿Porque otros atribuyen a una ficticia necesidad financiera la justificación, en privado, de sus tropelías a la hora de elaborar sus vinos?. ¿Que justifica hacer un millón de botellas donde solo deberían elaborarse trescientas mil?, ¿Que, ademas de la avaricia económica, nunca para mi entender relacionable con el vino, puede justificar la utilización de concentradores, correctores o potenciadores químicos a una bebida natural y pura?. ¿Que?

Aún mas. ¿Porque no hacen lo mismo en Cebreros?, o en Meaño, ¿porque no hace lo mismo Rodrigo Mendez con sus albariños?. Sería tan fácil hacer un albariño común, mayor numero de botellas, mismo marketing y difusión, ¿porque arriesgarse?. ¿Para que?. ¿Egolatría?,  ¿Protagonismo?,  ¿Notoriedad?. Lo dudo.

Hace unos días una cantidad de gente de esa que solo se da cita en Galicia cuando quien convoca lo merece (y cuando hay vino y comida gratis, para que engañarnos) acudió a dar por inaugurada la bodega de Rodri en Cambados. Leirana, que desde que nació no gozaba de un espacio en condiciones para el enorme vino que es y son sus hermanos y primos en Forja del Salnes, ahora ya lo tiene. Un espacio moderno, funcional y limpio. El lugar donde Mendez pueda rematar como es debido el trabajo de un año que el y su viñedo ofrecen en cada botella. Sería facilísimo que este espacio fuera el doble de grande. Una nave industrial mayor, mas metros, mas depósitos y de mayor tamaño. Si, fácil. Otra cosa es que Rodri fuese mas feliz en un lugar así.

He podido, por coincidencia o invitación, acudir en la ultima década a una docena de inauguraciones como esta. La mayoría mastodónticas, alguna minimalista. En todas nos sirvieron vinos de la casa, lógicamente. La gama de los tintos, de los blancos, algún espumoso. Todo elaborado (ejem) en el lugar y por la bodega inaugurada. El caso de Rodri es el único de su clase (como siempre). Por primera vez, mas de 6 conocidos elaboradores ofrecían en este lugar, donde su competencia directa en materia de albariños, sin ir mas lejos, elaborara sus vinos una muestra de los suyos. Dorado, Algueira, Guimaro, Raul Perez y por supuesto toda la gama de la casa en blancos y tintos. Pero es que hasta Champagne, Andre Clouet, se sirvió en la fiesta. Hay que ser muy grande para que te quieran tanto. Hay que tener un corazón muy grande para abrir así tu casa. No todos pueden.

Así que, sí. Creo que Rodri embotella la verdad porque no sabe hacer vino mintiendo. Y también Guillermo, a base de hacerle la vida imposible a un viñedo octogenario de garnacha elaborada como debe ser, no como el gazpacho sino como el resultado de una lucha por la supervivencia. Fresca, fácil de beber, fragante, abierta.

Y hay muchos mas que no van a caber hoy porque esto es lo mas reciente de lo que me ha chocado. Esto y un vigneron con mayúsculas que nunca quiso reinar y del que hablaré, dios mediante, el próximo viernes. Vienen curvas en O Ribeiro. Gente que ha decidido seguir embotellando la verdad. Caminar por el lado difícil cuando lo propio, "con la que esta cayendo" seria dejarse ir y hacer lo mismo que todos los demás para no morir en el intento.


*Fotos del autor.

4 comentarios:

Jorge Díez dijo...

Seré también un soñador, José Luis, pero yo creo que ese tipo de trabajo tiene recompensa. De acuerdo, siempre será un circuito minoritario, pero de reconocimiento, agradecimiento y consumo satisfecho de sus vinos. Si, en su pequeña dimensión, se hacen rentables así, ¿quién quiere llegar a cifras de vértigo?

SIBARITASTUR dijo...

José Luis, has hablado de dos ejemplos bastante claros y además son gente a la que creo.
Pero también pienso que hay otros muchos que nos venden "una moto" y creo que no es tal cómo la cuentan. No dejan de ser sensaciones e impresiones por otra parte.
Y en cuanto a prácticas dudosas, para mí no es lo mismo concentrar un mosto - yo entiendo por eso quitarle agua- que echar tartárico, enzimas etc..., hay cosas y cosas.

Toni dijo...

Siento dar la nota, pero ninguna de las botellas de Leirana y Leirana Barrica que probé hasta la fecha me han gustado gran cosa.

Y para que acabéis rematándome, casi me gustó más un Santiago Ruiz 2010 que me regalaron hace poco...

Jorge Díez dijo...

Cuestión de gustos, Toni. De hecho, creo yo que está claro que los citados a superventas no van a llegar.