martes, 9 de abril de 2013

A propósito de Parker.

Hola. Tras un breve periodo de ausencia a causa de la carencia de wi-fi (mudarse es lo que tiene, tu vas rápido pero Telefónica no) no me da mas la paciencia y ciertos acontecimientos recientes me llevan a ocupar unas lineas.

La verdad es que no se por donde empezar. Esta el mundo del vino de bote en bote. Por razones que no llego a comprender lo que algunos auguramos (y mantenemos) se comienza a materializar sin que medie ningún colapso, ningún golpe de efecto. La revolución del vino como axioma se hace patente en sus inicios y elementos que solo sirven para perpetuar el régimen anterior (cantidad=dinero=marqueting=mas cantidad) parecen ser ahora el detonante de la gran pregunta, a saber; "¿Porque me dicen que es vino cuando en realidad quieren decir refresco de marca?"

Neal Martin (este señor) fue enviado por el TWA (siglas de The Wine Advocate) a España a resolver una crisis de credibilidad. El anterior catador para este calificador (agencia de rating quedaba mas ajustado pero se usa para cosas menos prosaicas que el vino) Jay Miller, dejó la credibilidad de la casa a niveles bajo cero después de un par de patinazos (bueno, mas de dos, aunque dos fueron los muy evidentes) calificando vinos muy por encima de su calidad real. Mucho.

Sierra Carche 2005. A este vino la TWA le adjudico 96 puntos. Se trataba de un Jumilla que pasó directamente al mercado americano donde, a raíz de su consumo por conocedores y blogueros se determino, casi sin genero de duda, no solo que 96 eran muchos puntos sino que a lo mejor hasta 86 eran muchos puntos. Lo resumo en extremo porque la polémica en si dio para mucho y tampoco se trata de estar siempre metiendo el dedo en la herida. Pero quiero que trascienda a los que leéis esto lo grave del panorama que obligó a cambiar a Miller por Martin.

Con estas "credenciales" Neal Martin llegaba a España con el marchamo de ser el catador de Parker en la Borgoña y un tipo muy diferente a Miller. Menos madera, mejor usada, mas viveza, mas frescura, menos peso aunque con mas sofisticación. En resumen, un tipo distinto. Hasta que puntuó.

Martín cambió y mucho, si, en ciertos aspectos, lo que era de su gusto y lo que no. Cae mucho mas a blancos que a tintos, hasta el punto de considerar que el mejor vino de Dominio do Bibei era un Lapola y no un Lalama (o Lacima) como hasta ahora. Consideró con puntuaciones excelentes a vinos de la Ribeira Sacra hasta ahora mas "apartados" por considerar su juventud y ausencia de madera una desventaja en vez de una virtud. Actuó diferente, en sus modos y en sus declaraciones. No se escondía y he leído hasta tres artículos distintos con declaraciones suyas en otros tantos medios escritos. Un tipo distinto. Un tipo fugaz.

Esta semana la red conocía de la decisión de devolver a Martin a donde estaba, Francia, y de elegir para España otro catador que califique (insisto) los vinos patrios para este particular "Standard&Poors". A esta hora se ignora de quien se tratará, pero en cierto modo da igual. Parker lanza un mensaje claro, uno que es evidente a ojos vista pero que se hace cuanto mas nítido después de esta decisión. El mercado español carece de peso alguno a nivel mundial si se habla de vinos de calidad. Simple, sencillo, evidente. Mortal. Tras el paso de Neal Martin, una vez mas, los vinos mejor puntuados de los hechos en el floreciente noroeste peninsular eran hijos o sobrinos de Raúl Perez. Como siempre.


Nunca fue intención de las grandes bodegas, de la "industria" del vino en España ser nada mas que comercializadores de litros. De barcos-tanque que surcaran las olas camino de Rusia cargados de vino de Valdepeñas, de la Mancha. Millones de litros, tinto y blanco. Da igual. Se trata de vender y de subsistir en base a las bastas extensiones, a los millones de botellas, al vino en tetra-brik. Lo demás nunca importó demasiado.

Parker siempre tuvo una opinión clara sobre los vinos en España. Los vinos de calidad Españoles son aquellos que mas se parezcan a un Burdeos. Sin mas. De hecho me da la sensación, salvo por algunas puntuaciones que despistan, que nunca tuvo otro criterio para ningún vino mas allá de esta máxima. Desde Ornellaia a los super Toscanos pasando por los Chateau`s y con hueco para algunos Borgoñas que, de no ser incluidos, delatarían  lo parcial de la cata. Delatarían que, como siempre y en todos los casos, es solo cuestión de gustos. Del gusto de una persona. Sin mas.

Estas semanas he vivido dos episodios que me han hecho reflexionar sobre todo esto. El primero, al gozar de la compañía de personas de esas que uno se encuentra por el azar del vino, mi amigo Joan, Antonio "el maestro" Portela, Xurxo. Ver Albamar al pie del atlántico, bañado literalmente por el mar de la Galicia mas extrema. Compartir filosofía con alguien a quien no conocía de nada y que te sienten a su mesa, con sus amigos. Soy periodista, de los "chungos", de esos que escriben sobre muertes, políticos y tribunales. Que alguien no te conozca de nada, que ignore si eres importante o no, y te siente a su mesa, te enseñe a sus "hijos" vínicos, te haga acompañar a sus amistades...no tiene precio.

Yo no puntúo vinos porque no sabría hacerlo. Pero si se decir que me gusta, que me parece sincero y que manipulativo, que cosas creo que están bien y cuales no. Son mi punto de vista y mercantilizar todo esto es difícil. Hace falta, supongo, la distancia de un numerito. Donde Miller dijo 86 Martin afirmo 93. Siete grados de distancia entre la vida y la muerte de un proyecto.

Crisopa. Albamar. Nombres de sensaciones, no medibles, no calculables, incalificables.  Me quedo con estas y con la revolución en marcha, que al amparo de la crisis obliga a ser mas escrupuloso con lo que se compra y con lo que se gasta. La gran pregunta; ¿de quien me voy a fiar ahora?.


*Fotos de mi autoría. Viñedo en Cambados de Albamar y Nanclares.






13 comentarios:

Jorge Díez dijo...

Estas líneas dan para mucho, José Luis, para muchos temas, para mucha discusión. Y sin embargo no me apetece nada hablar de Parker, de puntuaciones ni cosas parecidas. Me quedo con esa -tan obvia y en cambio no extendida- analogía con las agencias de calificación. Ojalá consigas que mucha gente lo vea así.
Soy quizá más optimista que tú respecto al mercado del vino en España, veo más cosas, más posibilidades en el trazo grueso. Pero soy más pesimista respecto a esa revolución del vino que crees en marcha. Pienso que somos apenas unas pocas células guerrilleras muy aisladas, de productores y de consumidores.

SIBARITASTUR dijo...

Interesante post José Luis. Un apunte, no puede ser que lo de Sierra Carche no haya sido problema de Miller y si de la muestra?, como lo del A rúa que se comentaba, digo.
Hablaba
Joan G. Pallarés
sobre este asunto en tuiter creo recordar, le preguntaba o especulaba sobre la posibilidad de que el cambio de puntuación, hacía vinos más frescos y menos madera, pudiera haber enfadado a algunos. Tu lo crees?, o crees más bien que quizá como comentas es el poco peso del vino español en el sector?.
Es curioso lo de juzgar vinos sobre el posible patrón de Burdeos. Simplemente porque en españa tenemos el mayor patrimonio de vinos con uvas diferentes - dando muchos estilos y diferencias- que en ningún país, eso ya de por sí debería marcar algo.

Carlos Leira dijo...

Muy bueno el artículo y la reflexión. No acabo de pillar lo de los 86, dices que NM le dió ésa puntuación a Albamar? No he leído el informe de NM pese a que me han hablado mucho de él...

Ankabri dijo...

Simplemente genial

José Luis Louzán dijo...

Jorge;

Coincido contigo al respecto de que en el "trazo grueso" como tu dices hay posibilidades. Lo que dudo es de la capacidad y el compromiso en las cúpulas dirigentes de la denominada "industria del vino" para llevar a cabo las reformas precisas. Cuestión de fe en las personas.
Y sobre la revolución. Yo creo que hace años que empezó pero lo malo de las revoluciones es que siempre se ven mejor con décadas de distancia. Esta ha empezado pero seria larguísimo determinar los detalles, los gestos y acontecimientos que me han llevado a esta conclusión.

Queda pendiente para cuando nos veamos ;-)

Sibarita;

Lo de Sierra Carche, como lo de A Rua, es un problema de concepto. Me explico.
Calificar un vino debería ser una cuestión integral, donde ademas del vino en si cupiese el conocimiento del proyecto, de la filosofía de el/los viticultores y de un montón de cosas mas que a ti y a mi nos gusta saber de cada vino que probamos y nos llama la atención nada mas haberlo probado.

El problema con Miller (y con TWA, y con TWE y con toda esta gente) es que consideran (erróneamente, a la vista de los hechos) que aquello que prueban es fiel reflejo de un trabajo y una filosofía concretos.
Y no es así. Casi nunca es así.

Sobre las razones de la decisión de TWA, cambio de catador por segunda vez en 2 años, etc... No se. Yo creo, como indiqué, que simplemente España no pesa a nivel internacional lo suficiente y eso haya influido en la decisión. Pero hasta conocer la identidad del nuevo catador que escojan (si lo escogen) no me atrevo a apuntar nada mas. Veremos.

Yo también creo, igual que tu, que España y gran parte de su viñedo son un tesoro, aunque sospecho que nosotros vemos ese potencial por razones distintas a las que una empresa como TWA necesita para considerar prioritario calificar un mercado u otro. Cuestión de pasta, supongo.

Carlos;

Gracias por pasarte y comentar. Lo de la puntuación va referido a un vino tinto, de Ribeira Sacra (hasta ahí puedo leer). Para Miller era correcto pero para Martin un gran tinto. Calificaron añadas distintos, eso es verdad, pero también creo que calificaron bajo premisas de gusto diferentes. Lo que quería simbolizar era que la opinión del primero pudo complicar comercialmente la vida a ese vino, impidiendo que se desarrollase, mientras la del otro lo premiaba, tal vez demasiado tarde.

Buscaba mas la simbologia de las palabras que la precisión del dato (aunque las puntuaciones son exactas en función de lo que TWA publicó en su día)

Ankabri;

Que te voy a decir. Muchísimas gracias por tus palabras (aunque geniales son alguno de los vinos nombrados, no yo)

Un saludo y gracias por pasarte.

Smiorgan dijo...

Como siempre, un artículo de quitarse el sombrero.

Creo, Jose Luis, que lo de Miller, además de lo de carche, tuvo algo que ver con aquel pequeño affaire que acabó con Pancho Campo devolviendo su título de MOW, y Miller haciendo enrojecer a su jefe.

Como apunta Sibaritastur, a mi también se me ha pasado por la cabeza la idea de que algunos que se han gastado un dinerillo en ponerse a hacer vinos "Parker", no viesen con buenos ojos que viniese el niñato a cambiarles los gustos al consumidor americano y al comprador asiático. No se si los bodegueros españoles pueden tener ese peso, pero estoy convencido de que algo ha habido. Vamos, una artículo sobre Rioja, otro sobre Ribera, un par de notas más...y el niño vuelve a Francia. En fin...

Xurxo...es muy grande. Pero mucho. Sincero y abierto como pocas personas he conocido. Larga vida a Albamar, A Xurxo...y a la tortilla y la raya de su madre!!!

Saludos y enhorabuena, amigo.

Smiorgan dijo...

Por ciero, cuando visité a Xurxo en diciembre, ese tino no estaba, y había sólo dos barricas. La familia crece :)

Jorge Díez dijo...

Perfecto, José Luis, pendiente queda. Lo hablaremos en persona, con vino por medio ;-)

Toni dijo...

¿Parker?. ¿Y a quién le importa Parker?.

Roberto Juncal dijo...

Interesante reflexión, yo también creo que lo de Millers fue a causa del Jumilla Gate y que no pintamos mucho en el mercado internacional.
Sin duda unas buenas puntuaciones te podían ayudar en el proyecto, pero que la puntuación de TWA complique un proyecto creo que entonces el proyecto no tenía unas bases. Pero no se qué vino era.
Habrá que intentar que más gente deje el lado oscuro del vino y se sume al ejército rebelde, pero la gran industria del vino de este país, como la de el resto de países productores, esta para vender un producto no para emocionarnos.
Un saludo.

José Luis Louzán dijo...

Smiorgan;

La foto de esa bodega no pertenece a Albamar sino a Nanclares, por aclarar ya antes de nada ;-)

Xurxo es una de esas rara avis que pueblan las DOs haciendo su trabajo sin que casi nadie salvo cuatro privilegiados nos enteremos. Es grande como pocos, media docena en Galicia por cierto. Un crack.

Toni;

A mi Parker me da igual pero a los miles de subscriptores de su revista no tanto.

También parece importarle al organismo encargado de calificar y poner precio (al estilo de la Bolsa, pero con vinos ) el Wine Fed Exchange, que se dedica a decir que Chateau, Domaine o bodega de la Ribera del Duero ha mejorado o no y cual apunta alto para la siguiente añada, con puntuaciones, porcentajes y precios por botella en continua fluctuación, y donde se fijan los mercados internacionales, asiáticos y americanos sobre todo.

Esta suerte de Bolsa de Valores, marca sus previsiones en base a las puntuaciones de Jancis Róbinson, el Wine Spectator o, albricias, el inclito Robert Parker y su "trope"...

Toni, a mi Parker me la refanfinfla y a ti seguro que también... al mercado le importa no mucho, muchísimo. Por eso creo preciso hablar de sus porqués y de las consecuencias de sus actos ;-)


Roberto;

La reflexion sobre la afectación de Parker en un proyecto (a a favor o en contra) viene al caso de que 8 de cada 10 importadores americanos utilizan sus puntuaciones como referencia y, tal y como está el panorama, entrar en los EEUU o no entrar, o que tu vino pase a figurar en los circuitos de los restaurantes y locales de máximo prestigio en América puede significar el mantenerse o no a medio o largo plazo.

Estoy seguro de que si el consumo por habitante en España, y la calidad de lo demandado por ese consumidor, fuese del nivel que era, por ejemplo, hace 20 años, a Parker y al mercado americano y asiático le podían ir dando por.... bueno, eso. Pero a día de hoy toda referencia, negativa y positiva, a determinado nivel, puede afectar y mucho a un proyecto, por muy buenas bases que tenga.

EMHO, claro está :-)

Smiorgan dijo...

Ah, coñe. Pues la disposición de los depósitos y el color del suelo me confundió, como a aquel la noche...

Yo me precio de tener buena comunicación con Xurxo, aunque no me atrevería a decir que somos amigos. Y como dices, un tipo honesto que hace su trabajo sin estridencias. Aunque si no paramos de hablar de él, veremos a ver :)

Un abrazo.

Roberto Juncal dijo...

Jose Luis, entiendo a que te refieres con la influencia de Parker en los importadores americanos, a lo que me refiero yo es que no puedes basar el exito o fracaso de tu proyecto en que Parker no te ha puntuado como consideras que deberia hacerlo. Es meternos en profundidades pero a veces hay que plantearse que ciertos proyectos no tienen viabilidad por mucho cariño que le pongas y hagas las cosas como tienen que hacerse.
Pero sin duda ciertos bodegueros y viticultores estan haciendo un gran trabajo al margen de las grandes bodegas y normalmente hacer las cosas bien suele dar buenos frutos, lo dificil es no caer en la frustracion y buscar atajos.
Un saludo